Los números hablan solos: entre enero y mayo de 2026, el alcohol etílico sin desnaturalizar de uso industrial generó US$ 68,3 millones FOB, cuatro veces más que los US$ 16,4 millones del mismo período del año anterior.
El crecimiento interanual de 316,7% no responde a un solo factor. Según datos del Departamento de Estadísticas del Sector Externo del Banco Central del Paraguay (BCP), el valor exportado creció 251,3%, pero el volumen embarcado también aumentó 196,1%. La combinación de más toneladas y mejores precios explica el salto.
El dato más revelador es la velocidad: en apenas cinco meses el sector ya superó el 85% de todo lo exportado durante 2025, cuando el rubro cerró el año en US$ 80,3 millones FOB.

Brasil y Países Bajos, dueños del mercado
Dos destinos concentran prácticamente la totalidad de las ventas. Brasil lideró con US$ 40 millones FOB, el 56,1% del total. Los Países Bajos siguieron con US$ 28 millones FOB y una participación de 39,3%.
Bolivia (2,8%), Argentina (1,3%) y Suiza (0,4%) completan el mapa, aunque con volúmenes marginales. La concentración en pocos mercados es la principal variable de riesgo del rubro: si Brasil o Rotterdam frenan las compras, el impacto sería inmediato.
La demanda global que empuja
El crecimiento paraguayo no ocurre en el vacío. La industria química, farmacéutica y de combustibles en Europa y Brasil atraviesa un ciclo de mayor consumo de etanol sin desnaturalizar, impulsado por programas de transición energética y por la reconfiguración de cadenas de suministro pospandemia.
Paraguay, con su matriz cañera y capacidad de procesamiento industrial, está posicionado para capturar esa demanda. El BCP destacó al alcohol etílico como uno de los productos con mayor dinamismo dentro de las manufacturas de origen agropecuario en lo que va de 2026.
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Un rubro emergente con potencial real
El alcohol etílico representa aún una fracción del total exportado por Paraguay; la soja, la carne y el trigo siguen dominando la canasta, pero su trayectoria en 2026 lo coloca en una categoría distinta: la de los productos que crecen a tasas de tres dígitos con fundamentos sólidos.
La pregunta es si la tendencia puede sostenerse en el segundo semestre, cuando los contratos de compra se renegocian y los precios internacionales del etanol suelen mostrar mayor volatilidad.
