El crédito “puente”

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Un crédito puente es, según la definición convencional, un financiamiento “interino” hasta lograr recursos permanentes. Parte de estos recursos permanentes se usan para devolver el crédito puente. Es una figura común para los emprendedores que obtienen así el capital que necesitan mientras sus emprendimientos arrancan y empiecen a generar recursos propios. Los créditos puente pueden no concederse sobre garantías, sino sobre proyecciones por lo que, en situaciones normales, tienen una tasa de interés mayor a la corriente por el riesgo mayor.

Aunque conceptualmente se formalizó recién en la década del 60 del pasado siglo, productos financieros que ya eran “créditos puente” a todos los efectos prácticos se aplicaron, por ejemplo, en Alemania con el Plan Marshall.

El Plan Marshall, como ya expliqué en un material de principios de la pandemia, transfirió fondos al gobierno alemán que los administraba en conjunto con delegados norteamericanos, los aportantes, determinando qué empresa, proyecto o sector requeriría del dinero. Sesenta por ciento de los fondos debían ir a los beneficiarios a bajo interés y el cuarenta por ciento restante, principalmente, a asegurar la amortización del capital.

El modelo alemán mostró que la idea de prestar a gente sometida a situaciones extraordinariamente difíciles, que no sería tenida en cuenta por banqueros “normales”, no solamente era posible, sino que era muy buena y muy rentable pues la tendencia natural de la gente es cumplir los compromisos y no incumplirlos.

Es lo que también demostró fehacientemente Mohammed Yunus, premio Nóbel de la Paz 2006, prestando dinero, sin garantías y con bajos intereses, a informales e insolventes en base a sus proyectos y planes.

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Desde marzo insisto en que esa debe ser la política nacional con respecto a las ochocientas cincuenta mil empresas que en nuestro país sufren los efectos de la cuarentena ordenada por el gobierno por causa del covid-19 sin que, lamentablemente, se haya hecho algo significativo al respecto.

El gobierno parece darse por satisfecho con la curva de préstamos concedidos mediante FOGAPY porque ella es “como un cohete” hacia arriba como la calificó en la 730 AM ABC Cardinal el presidente del Banco Central, José Cantero.

Y la curva es, en efecto, “como un cohete”, lo que confirma la necesidad de créditos puente para el aparato productivo, sólo que quinientos millones de dólares otorgados son insuficientes para la necesidad de esas ochocientas cincuenta mil empresas que generan un Producto Interior Bruto mensual de unos tres mil millones de dólares.

La situación no es normal. El sistema normal de créditos no sirve para una situación anormal. Es imperativo recurrir al modelo alemán de 1948 con el fin de mantener funcional al aparato productivo nacional con lo que éste estará preparado para generar recursos cuando se restablezca la demanda normal.

Es imperativo dar a esas ochocientas cincuenta mil empresas la chance de “puentear” la crisis, claro que aprovechando la crisis para formalizar y bancarizar al aparato productivo, para que nuestro salto, “rebote” le dicen los economistas, cuando se restablezca la demanda sea lo suficientemente vigoroso como para devolver lo prestado y tener una economía pujante generadora de riqueza.

evp@abc.com.py