Leyes que son sancionadas y promulgadas como pororó en aceite bien caliente, sin que exista un análisis serio y responsable de sus efectos y de las consecuencias que generan sus incumplimientos.
El caso de la pequeña Bianca nos colocó nuevamente esta semana ante otro de estos bochornosos ejemplos.
El 15 de setiembre de 2011 empezó a regir en nuestro país la ley nacional que crea el Fondo Nacional de Recursos Solidarios para la Salud (Fonaress).
El Fondo fue creado con el objetivo principal de financiar la atención médica de casos de alta complejidad y alto costo, para que estos tratamientos estén efectivamente al alcance de toda la población.
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Así fijaron inicialmente que el Fondo debe financiar la atención de casos de insuficiencia renal aguda y crónica, trasplantes de órganos y tejidos, cardiopatías y casos diagnosticados de cáncer, asistiendo a todas aquellas personas que no tienen la cobertura a través de un seguro médico público o privado.
Y este año además modificaron la ley para incluir los casos de Atrofia Muscular Espinal (AME), como la que padecen la pequeña Bianca y otros más de 40 niños en el país.
La ley y el decreto reglamentario disponen que para financiar este fondo solidario, Itaipú y Yacyretá deben aportar mensualmente el equivalente a poco más de doce millones de dólares de sus “fondos sociales”, el Estado otros más de seis millones, y transferir además un cinco por ciento de lo recaudado en el Impuesto Selectivo al Consumo por la importación y fabricación de bebidas alcohólicas y cigarrillos.
La ley establece que otro aporte complementario a este Fondo es el de la mitad de los premios no retirados en los diferentes juegos de azar del país, además de cualquier legado, aporte, crédito o donación que desee realizarse.
Todo este dinero debió depositarse en una cuenta habilitada a nombre del Fonaress por la Tesorería General del Ministerio de Hacienda.
Pero pasaron más de nueve años de vigencia de esta ley… y la ley nunca se cumplió.
“Nos hemos reunido creo que en tres oportunidades… la última oportunidad fue en la época del ministro Barrios”, nos confirmaba el viernes en la 730 AM la doctora Gloria Meza, presidenta del Círculo Paraguayo de Médicos y representante del gremio ante el Consejo Directivo del Fonaress.
Un Consejo Directivo que está obligado a sesionar al menos una vez por mes, conforme lo establece la propia norma, que atribuye además la presidencia del órgano al representante del Ministerio de Salud.
Pero pasaron varios ministros y el pretencioso nombre de Fondo Nacional de Recursos Solidarios para la Salud solo existe en la ficción de los papeles, que siguen aguantando todo.
“Esa ley nunca tuvo vigencia, nunca tuvo vigencia porque nosotros no podíamos hacer nada porque no se había abierto la cuenta corriente en la que se tenía que depositar” nos explicó la presidenta del Círculo Paraguayo de Médicos, recordando que hizo el reclamo hace un par de años, durante una audiencia pública de creación de otra ley, en la que cuestionó la intención de crear más leyes que finalmente no se cumplen, poniendo como ejemplo la ley del Fonaress.
Sí. Estamos llenos de leyes que se cumplen a medias o directamente no se cumplen.
Hiperinflación legislativa que se transforma en pirotecnia, en fuegos artificiales, en espectáculo distractor, pero que además genera la sensación antirrepublicana de que el cumplimiento de las normas depende exclusivamente de la voluntad de los poderosos, rompiendo el principio de igualdad ante la ley.
Algo que también alienta perjudicialmente el discurso de quienes promueven modelos más autoritarios de organización social.