Durante la inauguración del hospital de Puerto Casado, en Alto Paraguay, el expresidente Nicanor Duarte Frutos, en nombre del gobierno colorado y de la Asociación Nacional Republicana, sostuvo que “(…) hay muchos que de esta tragedia buscan juntar votos, que hacen campaña electoral sobre el luto de las familias, eso ya es porque no hay argumentos… no es válido buscar votos tras el dolor de la gente”.
Entre paréntesis, si el hospital de Casado hubiera estado funcionando en vez de esperar a que el presidente Mario Abdo Benítez fuera a hacer marketing con su inauguración, podría haber evitado, tal vez, la muerte de María Walma Villalba, fallecida en el derrumbe del puente de Tacuatí que debió cruzar en su traslado desde aquella localidad chaqueña a Asunción para realizarse un chequeo médico, según relatan los medios.
La democracia, el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, como la definió Abraham Lincoln execrado por el oligopolio fascista que ahora gobierna Estados Unidos porque prefiere el gobierno de las ONGs como lo confesó Kamala Harris en Guatemala, es un sistema que funciona generando mayorías que varían de acuerdo a los errores que cometen los que administran la cosa pública.
Al contrario de lo que pretenden hacer creer Nicanor y los colorados, para que la democracia funcione bien es necesario, es imperativo, que se hagan notar los errores de los administradores, “que se busquen votos en la tragedia” para usar la expresión que utilizó de mala fe.
De muy mala fe. En democracia es necesario usar las tragedias para evitar que se repitan. Es necesario visibilizarlas, evidenciarlas, discutirlas, porque si no se hace eso, ellas, las tragedias, se repetirán. Para que no se repitan, hay que señalar a los culpables y castigarlos, y para eso hay que exponerlas.
Los colorados le piden al pueblo paraguayo por boca de Nicanor que no se exponga la tragedia y que no se encuentre a los responsables, que no se “busquen votos”, dicen, para que los culpables de las casi once mil muertes causadas por la incompetencia y la corrupción de los colorados quede impune y para que ellos puedan seguir administrando la cosa pública, causando nuevos y mayores daños cada vez.
“Buscar votos” exponiendo la tragedia y a sus responsables es la manera en que el sistema democrático permite corregir el rumbo, es su razón de ser, la causa de su existencia. Pero los colorados presentan esa mecánica maravillosa de la democracia como problema.
Y es un problema para ellos, pensándolo bien, porque cada muerto por covid, cada muerto por puentes mal mantenidos, cada muerto en un asalto, es una razón más para votar contra la Asociación Nacional Republicana en las próximas elecciones municipales, que deben ser un voto castigo para un partido que por medrar nos condenó a lo que estamos sufriendo.
Los colorados mienten, como siempre. Para que la democracia funcione y para que las once mil muertes de paraguayos no sean en vano, ese dolor es la bandera del cambio, ese dolor justifica el cambio, ese dolor debe convertirse en el instrumento del cambio.
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