¿NIÑAS LESBIANAS?

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Hay hechos aparentemente simples, que son importantes por lo que revelan. Una niña, con doce o trece años de edad, le ha dicho confidencialmente a un compañero de colegio en sexto grado de Educación Escolar Básica, que es lesbiana.

Podría considerarse como “cosa de niños” y no darle importancia, pero en mi opinión es un hecho significativo, que revela otros muchos hechos implícitos de diversa naturaleza y procedencia.

En primer lugar revela que la información de esta niña es errada, ya que una niña no es ni puede ser lesbiana, porque el término lesbiana “se refiere al interés sexual de una mujer hacia otra mujer y presupone la madurez sexual”.

Tendría sentido si hubiera dicho “pienso llegar a ser o quiero llegar a ser lesbiana”. Por muy intenso que sea su deseo, todavía no tiene las condiciones biológicas necesarias para ser lesbiana. Quiere decir que psicológicamente, en este momento, esta niña se siente inclinada a orientar su afectividad y su relación sexual en esta modalidad anómala.

Con su desinformación y su prematura decisión afecta nada menos que al sentido y vivencias de su naturaleza femenina, margina y frustra su instinto de maternidad y su potencialidad de engendrar hijos en su seno, compromete toda su vida futura, arriesga y condiciona la calidad de sus relaciones familiares y sociales y, al mismo tiempo, revela que la educación sexual, afectiva, social, integral y moral, que está recibiendo en la familia y en el colegio son insuficientes y deficientes.

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Es evidente que una niña de esa edad no tiene capacidad personal para tomar una decisión de tanta trascendencia para ella, para la familia, para la sociedad e incluso participativamente para la humanidad.

Pero ¿por qué esta niña desea la anomalía de ser lesbiana? ¿Qué le ha movido a tomar esa decisión?

Durante varios años he sido profesor de “Investigación de motivaciones” para publicitarios y comprendí muy bien que las decisiones importantes y algunos comportamientos de niñas y niños suelen tener motivos complejos y en la mayoría de los casos totalmente inconscientes.

Es responsabilidad de los padres y de los educadores profesionales dialogar con las niñas que se sienten atraídas por el lesbianismo para descubrir las posibles causas y los motivos, si se da esta situación.

Descartada la muy escasa posibilidad de factores biológicos, como el desajuste de hormonas, la raíz genética o el error cromosómico, hay que sondear los posibles motivos psicológicos y psicosociales, que pudieran haber provocado rechazo y miedo inconsciente a los varones, miedo y rechazo acumulados por la reiterada información de feminicidios, violaciones, de mujeres y menores, violencia machista, crímenes, homicidios, tráfico de mujeres y prostitución, pornografía de menores, etc.

Junto a la violencia, algunos investigadores destacan como motivación del lesbianismo la marginación generalizada de las mujeres, que motiva el rechazo a los varones y alienta la búsqueda de seguridad y apoyo recíproco entre mujeres. Apostolou, investigador de la Universidad de Nicosia (Chipre) culpa también a los varones, por otras actitudes y conductas, responsabilizándolos de la reacción lésbica.

Además de las posibles causas biológicas y los posibles motivos psicosociales, se deben analizar posibles motivaciones psicológicas, incubadas en el ámbito afectivo de la incipiente personalidad de la niña, generadas por experiencias muy negativas y frustrantes con varones de su entorno, como compañeros del colegio o miembros de su familia.

Por otra parte, no podemos descartar la influencia en niñas y niños del eficiente marketing y el progresivo empoderamiento que en los últimos años vienen desplegando los y las interesadas en la promoción de las distintas versiones de la homosexualidad.

Ante este panorama, brevemente descrito, alguna alusión hay que hacer a la valoración moral de estos hechos, tanto más cuando aquí se trata de una niña en proceso de educación y formación escolar.

La educación escolar está obligada, junto con la familia, a incluir la educación moral dentro de la esencial educación integral. La moral católica ha explicitado la valoración moral sobre la homosexualidad y con ella el lesbianismo, en la Declaración titulada “Persona Humana”, producida por la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, “cuyo contenido, raíces históricas y valoración objetiva, sitúan a dicha Declaración en una posición globalmente condenatoria”. Las niñas tienen derecho a la educación moral de calidad.

jmonterotirado@gmail.com