Pandora y Nenecho Papers

Masivo. Así fue el aluvión informativo que mantuvo ocupado al periodismo en la primera semana de octubre con los Pandora Papers y Nenecho Papers; en este contexto cabe puntualizar que sacar a la luz pública lo que algunos no quieren que se sepa va más allá de la espectacularidad y el efectismo mediático. Es, irrebatiblemente, la esencia del periodismo y su rol de contrapoder.

Para ejercer esa especie de contraloría, de ser la voz de quienes no la tienen, se cuentan con herramientas legales como el Artículo 28 de la Constitución Nacional (… Se reconoce el derecho de las personas a recibir información veraz, responsable y ecuánime. Las fuentes públicas de información son libres para todos…) reglamentado mediante la Ley 5282/14 de Libre Acceso ciudadano a la Información Pública y Transparencia Gubernamental.

Mucho se ha discutido sobre la importancia del acceso a la información y su impacto en la vida del “ciudadano de a pie”.

Sostener esta idea nos lleva a un sinfín de argumentos como el mejoramiento de la gestión para acceder a servicios de salud y mejor manejo de los bienes públicos. Pero el árbol que aún no nos deja ver y acceder al bosque de la transparencia es la corrupción y el tiempo que llevamos en desenmascarar a los ladrones que se hacen ricos de la noche a la mañana con el dinero público mediante compras sobrefacturadas, licitaciones amañadas y otros, mientras el pueblo pasa hambre de desangra y muere.

Para peor, en este escenario, ser la caja de resonancia de la corrupción no siempre tiene sus efectos en donde debería: la justicia. Por más que las evidencias son contundentes, la Fiscalía no mueve un solo dedo para, al menos, hacer como que investiga. Y si lo hace, el resultado es el blanqueo de los perpetradores.

Puede que hoy, en día de elecciones, tampoco nada cambie. Y los candidatos corruptos que han malversado el dinero que correspondía al beneficio ciudadano en pandemia (como los G. 21.000 millones en los que se incluyeron los detergentes de oro, batas y otros sobre la muerte de más de 16 mil paraguayos), los que están procesados (en Central y el interior del país) y que cometieron otros crímenes tengan los votos que les concederá otro periodo de oxígeno para seguir haciendo lo que hacen. Pero puede que ocurra el milagro y la balanza pese al lado correcto.

Hoy cuando vayas a votar, recordá a los muertos que se pudieron haber salvado sino se robara tanto. Hoy recordá que ejercer tu derecho a saber, te dará una mejor perspectiva cuando hagas uso de tu derecho a votar.

mescurra@abc.com.py

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