Política e ideologías

La ideología es el conjunto de ideas, pensamientos, filosofías y principios que rige en un grupo, una asociación, partido político o la misma sociedad. En cuanto a lo político, la historia de las ideologías es muy amplia e interesante. Vale la pena estudiar cómo nacieron las ideologías tanto de izquierda y derecha, como de centro. Observar los aciertos y errores a través del tiempo.

Aprender de ellas y no volver a equivocarse. Perfeccionar siempre ir adelante de acuerdo al ritmo de las épocas, culturas y sociedades. Los tiempos exigen transformaciones y cambios. Por otro lado, las teorías son maravillosas, pero a la hora de llevar a la práctica, se presentan los problemas. Las ideologías son preciosas, no fallan.

Quienes fallan son los seres humanos, que con sus codicias infinitas, cometen los desmanes. También por su ineficacia y su inclinación a la corrupción. Dicen que el poder corrompe y si se pierde el timón así ocurre. Del idealismo a la realidad, desde luego, hay un gran trecho.

Toda la historia nos enseña que la política es un ir y venir permanente. Una actividad dinámica que no se detiene nunca. Es un aprendizaje constante que no para. De una ultra derecha conservadora que llega a hartar a las personas, aparece otra filosofía de izquierda, un socialismo que propone justicia social, asistir a los pobres, distribución equitativa de la riqueza y un estado benefactor.

Fracasa la derecha y fracasa la izquierda. Porque ambas cometen abusos y atrocidades. En Latinoamérica sufrimos el populismo y la demagogia. El primero promete cosas que le gusta al pueblo, pero que son imposibles de concretar. Sus mensajes utópicos de una sociedad perfecta, es inalcanzable y es cosa de los demagogos que mienten y manipulan, con tal de conseguir sus fines.

El socialismo, que hoy es tan impopular, fracasa, porque su sistema de sacar todo de los ricos para dar a los pobres, no funciona. A la larga, se convierte en una dictadura como sucede en China, Corea del Norte, Rusia, Nicaragua, Venezuela, Chile, Argentina y ahora Colombia. En muchos de estos países, falla el modelo socio-económico.

En cuanto a la extrema derecha, en América Latina hemos sufrido las terribles tiranías de las dictaduras de Pinochet, Alfredo Stroessner, Galtieri, Somoza y tantos otros de horribles recuerdos que no queremos repetir. Podemos decir, entonces que las ideologías son fantásticas en las letras; son utópicas, pero en la realidad son cosas muy distintas.

Para cambiar el destino de un país, quizás no necesitamos tanto de un filósofo o un intelectual enciclopédico que leyó todas las ideologías de Marx, Hegel, Montesquieu, Voltaire, Rousseau, Aristóteles, Sócrates o Platón. Quizás lo que necesitamos es una persona con mucha firmeza y carácter, un patriota de verdad, que se decida a realizar la transformación de su país, aunque tenga que rodar muchas cabezas, como en Singapur o El Salvador con Bukele.

Constantemente estamos pasando por cambios. Los discursos vacíos y populistas ya no sirven. Al pueblo en realidad, no le interesa la ideología ni las teorías. EL termómetro para medir la temperatura política es mirando los rostros de la gente en la calle. Si esas caras están preocupadas o decepcionadas, es porque algo anda mal. No hay atención en los hospitales, la educación es mediocre y la inseguridad reina en todas partes. Esas son las realidades que observamos y son los temas preocupantes. El político que asuma su compromiso de terminar con esos dramas, sea cual fuere su ideología, será el ganador. Y tendrá que demostrarlo, no con palabras sino con acciones.

Basta ya de retórica y de versos que nadie cree. Ya es hora de práctica y llevar a cabo los compromisos. La revolución ha comenzado. Si no la hacen los de arriba, las hará los de abajo.

Como nos ha enseñado la historia.

blila.gayoso@hotmail.com

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