Hace tiempo se viene analizando, discutiendo y debatiendo el proyecto con media sanción hasta ahora. Por su parte, el Presidente de la República anunció que al llegar el documento en el Ejecutivo, él se encargaría de vetarlo. Claro está, esto sucedería después que la Cámara Alta proceda a votar por su derogación como lo hicieron en diputados. Recién entonces, pasa al Ejecutivo para ser promulgada o rechazada. Pero el Presidente se adelantó y dijo que la vetaría.
Esto último encendió de nuevo el ánimo de ciertos grupos que amenazan con hacer manifestación enfrente del Parlamento para presionar por la derogación de la citada ley. Como si todo esto fuera poco, nos encontramos en puertas de las internas de los partidos políticos a realizarse este domingo 18 de diciembre. El tema de la política está más que candente y la ley de la transformación educativa se mezcla con ella para dividir el pueblo en dos bandos, los que la apoyan y quienes no están de acuerdo. Al parecer, son más las personas que la rechazan. Sólo la defienden con uñas y dientes, algunos parlamentarios, gente del Ministerio de Educación y algunos comunicadores. Lo que más produce rechazo, es el asunto de la ‘ideología de género’, contemplado, según dicen, dentro del plan.
Se instaló el tema central y todos opinan, con o sin argumentos sólidos. Esta cuestión verdaderamente puede torcer la historia y traer sorpresas con los votos. Nuestro pueblo es fiel a las tradiciones y los valores de Dios, patria y familia. Cuando ve que esto corre riesgo, reacciona y expresa su disconformidad al respecto. Eso no está mal, puesto que la educación nos sensibiliza por tratarse de enseñanzas y aprendizajes. Nos interesa a todos este tema crucial. Por eso se convirtió en la discusión cotidiana de todos los sitios y lugares.
El Plan de Educación contempla también la mejor infraestructura de escuelas y colegios. Capacitación de docentes y tecnología para esas instituciones. Pero la mayoría no tuvo en cuenta la donación de la Comunidad Europea que interesa a los políticos. La opinión pública se enfocó en la ‘ideología de género’ y consecuentemente en manipular las mentes de los niños en temas tan delicados, como homosexualidad, aborto, pedofilia, casamiento gay, LGTB, y otros puntos. No somos retrógrados ni atrasados por rechazar esto. Pensamos que enviamos a los hijos a las escuelas para ser mejores personitas y cultivar mente y espíritu. Precisamente, creemos que la educación es para elevarse como ser humano, superar los instintos animales y no como cangrejos, ir hacia atrás.
Los adultos pueden seguir su preferencia sexual sin problemas. Somos seres libres y responsables por nuestra conducta. Así como adquirimos la mayoría de edad a los 18 años, pueden visibilizar esa opción cuando lleguen a esa etapa. ¿Porqué a un pequeño de 7 años les van a meter cosas raras en la cabeza?. Los chiquitos tienen derecho a la inocencia, a creer en el amor de un papá y una mamá y tener hermanitos como Dios manda en forma normal y natural. La Constitución Nacional defiende la vida y la familia. ¿Porqué ahora tienen que cambiar esos valores básicos? Tienen que pensar bien nuestras autoridades porque este asunto les puede costar carísimo a la hora de los votos. El pueblo, con seguridad, les va a pasar la factura.