Según la Municipalidad local, en dicho lapso, 1.200.000 compatriotas visitan la Villa Serrana. De nuevo se podrá ver los rostros de numerosos devotos y comerciantes que clamarán una mediación de la Virgen, otros para agradecer los favores recibidos y por el milagro de una buena venta.
La festividad siempre genera expectativa, y más aún en estos últimos años luego de la pandemia. Sin restricciones, como las que se tuvieron en el 2020 por el covid-19, se espera una masiva presencia.
Los organizadores incluso vaticinan que este año se superará la cantidad de personas durante el novenario y hasta el octavario, que irá hasta el 15 de diciembre, en comparación a años anteriores. De hecho, desde muy temprano, ya se puede apreciar a los peregrinos realizar la tradicional caminata con la familia para llegar junto a la virgencita; desde el exterior también vienen los creyentes para renovar la fe a la protectora.
Caacupé no solo recibe a los creyentes. También ya están los vendedores de diferentes rubros que están esperanzados en obtener ganancia, atendiendo a que habrá un importante movimiento económico.
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En esta edición, los peregrinos utilizarán por primera vez la nueva vía, que hasta parece que cambió el tradicional paisaje, luego de la ampliación de la ruta PY02. Esto implicará un gran desafío para los agentes de la Policía Nacional, quienes deberán garantizar la seguridad a toda la gente.
La Patrulla Caminera anunció el pasado 15 de noviembre, durante el lanzamiento del Operativo Caacupé 2023, que los peregrinos podrán hacer su caminata con toda tranquilidad, incluso en los días más álgidos, que son el 6, 7 y 8 de diciembre.
Para Caacupé se movilizará a unos 5.000 efectivos policiales, que estarán distribuidos en los diferentes puntos que conducen a la Villa Serrana. Los detalles de seguridad se están ajustando.
El Paraguay está expectante de Caacupé. Y no es para menos, este acontecimiento religioso siempre fue el altar de los reclamos, la caja de resonancia de los problemas nacionales. Y en ese contexto, el país atraviesa tiempos complicados de corrupción, inseguridad, feminicidio, abuso sexual a menores y hasta atropello a la Constitución. Por lo tanto, se espera que los predicadores iluminen las mentes de los paraguayos, y en especial de quienes están en el poder para rectificar rumbos e instalar una mejor convivencia.