Son otros factores los que interesan. Estar afiliado al partido colorado, ser leal hasta las últimas consecuencias y actuar de hurrero. Si querés llegar a las más altas esferas del poder y ser multimillonario basta con ser la mascotita del mandamás de turno, servirle tereré o lustrarle los zapatos. Algún día podés pescar algo gordo: un sillón en el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados o cualquier cargo destinado no a los ilustrados sino a los chupamedias y obsecuentes.
Que horrible mensaje a quienes se quemaron las pestañas estudiando y obteniendo las mejores notas. Que humillación para quienes siempre se destacaron como alumnos brillantes con medallas de oro y cuadros de honor. Que burla para los intelectuales, técnicos e investigadores de renombre. Esta manga de ignorantes y de burros se dan el tupé de reírse a carcajadas de los más prestigiosos y destacados. Ya lo dijo Santi Peña durante su campaña electoral que no es tu grado universitario que te dará trabajo, sino el partido colorado. Fue muy sincero al respecto.
Natalicio González dijo alguna vez que ningún colorado sería pobre en el Paraguay. Tuvo mucha razón. Lo que le faltó añadir es que la mayoría, no todos, amasaría fortuna, robando escandalosamente las arcas del Estado, sin ningún pudor y con el mayor descaro. Una gran cantidad de mega archimillonarios, sin preparación intelectual y que hacen gala de su ignorancia y su analfabetismo funcional que raya el cretinismo y la bestialidad suprema.
Sin embargo, si se aplica el sistema de meritocracia, tendríamos a los más calificados en el gobierno. A los que por esfuerzo y talento personal son seleccionados para el puesto, sin tener en cuenta su ideología o preferencias políticas. Sin importar su origen social o económico. Si se procede de esta forma tal vez las instituciones funcionarían mucho mejor, con menos corrupción y burocracia lenta e interminable. Quizás se modernizaría mucho más rápido. Y serían ejemplos.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Lo ideal es recompensar a los más capaces. De lo contrario, se crea un ambiente de frustración en los jóvenes que sueñan prosperar a través de sus estudios y sacrificios. Las Universidades deben dejar de vender títulos y fomentar la excelencia y realizar más investigaciones en todas las áreas.
Los niveles primarios y secundarios deben ofrecer más calidad en la formación de estudiantes. El único secreto es y será la educación como herramienta para el progreso. Mientras no entendamos esta realidad, será difícil avanzar hacia adelante.
Se crea una sociedad muy desigual a nivel socio económico si se deja de lado a los más brillantes y se premia a los burros. Volvemos a la época de Roma cuando Calígula nombró cónsul a su caballo. Hay que dejarse de los guardaespaldas que ganan millones, los mecánicos y niñeras de oro. Lo que necesitamos es tener cerebros brillantes que ganen bien y produzcan algo bueno para la nación. Políticos y autoridades de oro, no por lo que tienen, sino por su valía, patriotismo, ética y capacidad para desempeñarse dignamente en sus cargos. Eso necesitamos.