ABC
2 de noviembre de 2026
ABC Noticias
ABC TV de 12:00:00 a 13:59:00
Ver ABC TV
Cardinal Deportivo
ABC Cardinal AM de 11:30 a 13:59
Escuchar ABC AM
A de la Tarde
ABC FM 12:00 a 14:59
Escuchar ABC FM
ABC Noticias
ABC TV de 12:00:00 a 13:59:00
Ver ABC TV
20º
Ahora
ver más
20º
Ahora
HOY
Min
20º
Máx
26º
undefined 2026-11-03
Min
21º
Máx
37º
undefined 2026-11-04
Min
23º
Máx
36º
undefined 2026-11-05
Min
19º
Máx
28º
undefined 2026-11-06
Min
18º
Máx
33º
undefined 2026-11-07
Min
17º
Máx
25º
Cotizaciones del día
DOLAR
Compra
5.810
Venta
6.090
PESO
Compra
1
Venta
10
REAL
Compra
1.030
Venta
1.230
EURO
Compra
6.100
Venta
6.850

Ser humilde es ser grande

Este artículo tiene 1 año de antigüedad

Desde que el mundo es mundo, el ser humano realiza una búsqueda interminable para ser reconocido y aplaudido por los demás.

Agregá ABC a Google como fuente preferida en tus búsquedas.

No es fácil fijar límites entre tener una sana autoestima y ser un soberbio; entre ser humilde y ser un acomplejado sin iniciativa.

En la Buena Nueva de hoy Jesús toca precisamente estos puntos, de modo que podamos alcanzar el equilibrio, que nos permite estar contentos con nosotros mismos, pero practicando la voluntad de Dios.

Cuando el Señor indica que busquemos los últimos lugares en un banquete, quiere decir que no estemos muy preocupados en ser figureti delante de los otros, en lucir una ropa muy chururú, un cargo demasiado flamante... o una silicona bien implantada...

Sin embargo, buscar los últimos lugares no puede terminar en esto, pero debe ser asociado a la recomendación siguiente que el Señor hace, que es sobre quienes invitamos para nuestras fiestas, es decir, para compartir nuestra vida.

Él sostiene que no debemos convidar solamente a aquellos que, a su turno, también nos invitarán, pero debemos ser solidarios con aquellos que, por su situación, prácticamente, nunca podrán retribuirnos con la misma moneda. Es el aspecto de la solidaridad, que no tiene nada que ver con una eventual limosna, pero se refiere a la economía solidaria y a la justicia distributiva.

El texto toca, además, otro criterio fundamental: la fe en la resurrección. Esto significa la creencia de que Dios existe, de que existe un juzgamiento y una retribución para nuestras actitudes: no da lo mismo ser solidario o ser explotador.

Así vamos formando el cuadro que nos lleva a ser enaltecidos o humillados: ¿a quién queremos que nos evalúe? ¿La sociedad, los aduladores o el Señor?

Si queremos que sea Jesucristo a darnos su calificación, hemos de ser humildes, pero sin complejo de inferioridad, o eterno complejo de víctima inocente.

Ser humilde es reconocer los talentos que se tiene y no apropiarse de ellos; es también percatarse de las propias limitaciones y poner empeño constante por superarlas. La persona humilde procura agradar a Dios, respetando sus enseñanzas; en cuanto el orgulloso, quiere los primeros puestos.

Es más, con frecuencia, al buscar los primeros lugares, el soberbio no se importa con los medios usados, ni con su inmoralidad. Delante de sus súbditos es prepotente y grosero; delante de sus superiores es servil y chupamedias; ofende con palabras, pero no tiene sencillez para pedir perdón con palabras.

Conclusión: tarde o temprano la vida muestra: “Quien se humilla será elevado, y quien se eleva será humillado”.

Paz y bien

Lo
más leído
del día

01
02
03
04
05

Te puede interesar