Lo lograron. Y esto constituye un gran paso. Ojalá que se repliquen en otros municipios. El cartismo al intervenir la Municipalidad de Ciudad del Este, metió bien grande la pata y cavo su propia sepultura. No vio venir este golpe tremendo. Creyeron que tenían asegurada la victoria con el dinero de Itaipu, con las promesas de dar prebendas, con comprar cédulas, con dar víveres y medicamentos, y con los engaños de los Zacarias Irun y toda su comparsa.
Precisamente por esas prácticas humillantes y degradantes que los esteños dijeron basta. Un gesto y una actitud que aplaudimos todos los que amamos la libertad y la democracia.
El despertar de la conciencia a veces es doloroso, es un proceso que cuesta muchas renuncias.
Es dejar de tener miedo de una vez por todas y que pase lo que tenga que pasar, sin nunca más sentir esa presión u opresión de personas de poder que nos tiene maniatados, cohartados y encadenados a un yugo. Por fin, llega un día que pum se abren los ojos y vemos brillar al sol.
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Salimos de la oscuridad y las sombras. Ese día ocurre el mayor de los milagros. Somos libres y soberanos para diseñar un nuevo destino.
Es que el pueblo dice no a las injusticias. Dice no al título falso de Rivas, a la mafia de los pagarés, a los pupitres chinos, a los sobres de mburuvicha Roga, a la fastuosa residencia de Santiago Peña en San Bernardino, a los nepobabies, a los clanes corruptos de Zacarias Irun y Basilio Núñez, a los narco políticos, a la falta de salud, educación, trabajo y seguridad. A los precios escandalosos de la canasta familiar, al sueldo mínimo miserable, a los sueldos de senadores, a los aumentos de la tarifa de la luz, cuando en Brasil Lula disminuye 37 % en energía. Esa es la diferencia de un gobierno qué es patriota de otro que es abusivo y explotador como el de Santiago Peña. Este minimizó la victoria de Mujica en CDE.
Ahora resulta que los cartistas son los grandes analistas políticos que no saben donde esconder la cara. Hacen mea culpa y dicen disparates porque se les viene encima la noche. Meten la colá entre las piernas. Están muy asustados.
Lo que pasa es que no hay que dormir sobre laureles. Es la hora que la oposición actúe, dialogue y se pongan de acuerdo. Nada de ser fanáticos ni aferrarse a los colores. Es hora de aferrarse a la Bandera paraguaya. Es hora de pensar en que país vamos a dejar a nuestros hijos y nietos. Como vamos a construir el país de nuestros sueños.
La oposición tiene la magnífica. Recuperar el municipio que está hecho un desastre. La ciudad de Asunción como bombardeada después de una guerra. Sucia y abandonada. Hay otras 162 intendencias en el país. Los contribuyentes tienen que exigir que el dinero sea bien utilizado y no repartir todo en correligionarios en tiempos de elecciones.
Ya están en campaña los intendentables y concejales para 2026. En municipios que son gobiernos de vecinos, es que líderes de todos los colores comienzan sus carreras. Después van a pelear por ser gobernadores, diputados y senadores, hasta primera magistratura. Hay que estar atentos a las señales. A sus trabajos, antecedentes y honorabilidades. No hay que perderlos de vista. El voto es la única forma de castigarlos. De defenestralos y que nunca más vuelvan para robar y engañar. Seamos ciudadanos conscientes y responsables a la hora de votar.
Hay que apostar por personas honestas, preparadas y patriotas para que sirvan a la nación y no servirse de ella. No enriquecer a la familia y los amigos que ya están mejor, mientras los compatriotas mueren de hambre y en hospitales sin insumos básicos. Lo que paso en Ciudad del Este, nos renueva las esperanzas de que un cambio se puede. Con voluntad y patriotismo, se puede. El pueblo. Unido, jamás será vencido.