Democracia sitiada por el crimen organizado

En Paraguay, se siente un ambiente pesado y tenso, pero no por el excesivo calor, sino por la sensación incómoda de estrecha la relación entre la política y el narcotráfico. Claro, no es algo nuevo, pero ahora es evidente más que nunca. Uno de los casos es el del senador condenado Erico Galeano, que se convirtió en una muestra de hasta dónde el crimen organizado puede llegar.

Este senador fue condenado en primera instancia a 13 años de prisión por lavado de dinero y asociación criminal. Pese a una condena con fuertes acusaciones, la reacción del Senado nos dejó perplejos. En lugar de discutir su expulsión inmediata o la pérdida de investidura, así como hicieron con otros casos, la Cámara Alta optó por concederle un permiso “sine die”.

Esta bofetada política es como si fuera que el Congreso hubiera decidido mirar hacia otro lado sus vínculos con Marset y “Tío Rico”. Lo más probable es que Galeano recurra a su investidura para poder blindarse.

Al alejarse el excartista Erico Galeano del Congreso, HC recuperó su banca con la cuestionada Guadalupe Aveiro, esposa del exparlamentario Víctor Bogado, ambos vinculados con hechos de corrupción.

Todo esto sucede mientras en la región vuelve a escucharse con fuerza la frase “lucha contra el crimen organizado”. Líderes de distintos países se reunieron con autoridades de Estados Unidos y firmaron compromisos para reforzar esta lucha.

También ocurrió otro hecho que sacudió el tablero político y de seguridad, como la detención de Sebastián Marset, el presunto narco más buscado de la región. Este personaje que durante años se movió con facilidad en las zonas fronterizas, realizando negocios ilícitos y vinculado estructuras criminales, finalmente fue atrapado en Bolivia y simboliza la caída de un grupo criminal enorme. Este hombre curiosamente llegó a ser jugador de fútbol en Paraguay en el club vinculado al propio senador Erico Galeano.

Esta “coincidencia” realmente nos hace preguntar ¿hasta dónde realmente llega el compromiso del país en la lucha contra el crimen organizado? El narcotráfico no solo se combate con operativos policiales, detenciones, denuncias o con reuniones diplomáticas de alto mando. También se lucha con decisiones políticas claras, con instituciones que marquen límites y sancione a los que fallan.

Si esta estructura corrupta sigue perdurando, finalmente la democracia se desgasta lentamente. Es lamentable ver que la ley se vuelve flexible para algunos y dura para otros, mientras la política prefiere administrar el problema en lugar de enfrentarlo de raíz.

Si hoy la política no traza una línea clara contra el crimen organizado, la democracia terminará borrándose sola. Y si eso ocurre, no solamente la seguridad del país estará en peligro.

jose.peralta@abc.com.py