“Red flag” es un término popularizado por la “generación Z” en redes sociales, como Tiktok e Instagram, asociado a reconocer comportamientos de peligro o “tóxicos”, en especial en relaciones de pareja. Las banderas rojas (en español) son relacionadas al uso histórico de banderas rojas para advertir riesgos físicos, como en playas, competiciones deportivas o el ámbito militar.
El departamento de Itapúa históricamente desde el retorno de la “democracia” ha tenido mayoritariamente gobiernos locales del Partido Colorado. No obstante, existen municipios que de a poco muestran intenciones de alternancia.
El problema que arrastra es que, penosamente, elegir un jefe comunal de un partido diferente al Partido Colorado se traduce en un aislamiento y marginación. Los programas de gobierno y las instituciones estatales evitan llegar o coordinar acciones con estos gestores locales.
Esta lógica perversa lo único que genera es carencia, falta de oportunidades y falta de desarrollo para las comunidades del interior. El pueblo es castigado por elegir una opción diferente y ver a actores políticos de otros signos como posibles esperanzas de cambio.
Esto se evidencia con el Plan 1.000 del Gobierno Nacional, financiado por Itaipú, que vino a prometer en voz del vicepresidente, Pedro Alliana, 1.000 metros de empedrado y asfalto para cada uno de los 30 distritos de Itapúa. Hasta ahora solo administradores afines a la ANR y al cartismo fueron los que accedieron a este programa.
También programas financiados por la Binacional Yacyretá, que anteriormente eran destinados a Encarnación, hace diez años evitan a la capital departamental y son redirigidas a municipalidades con intendentes colorados y aparecen con más fuerza en año electoral.
Esto no es fortuito, nos encontramos en año de elecciones, donde muchos jefes comunales se candidatan al “rekutu” y no hay mejor “propaganda” de campaña, que ver obras concretas en las comunidades. Esta forma de perpetuarse en el poder es una estrategia que permanece vigente.
El funcionamiento de esta estructura, bajo la lógica con la que iniciamos, sería un claro “red flag”, que lo único que hace es condicionar el panorama político de cara a comicios que determinarán cinco años de posible avance o continuismo en comunidades carenciadas, pero con mucho potencial dentro del departamento.
En la analogía con la que iniciamos, ¿qué podríamos hacer con estas “red flags”? Pues lo recomendable es iniciar por identificarlas, para alejarnos a tiempo, antes de que el daño sea irreversible.
sergio.gonzalez@abc.com.py