Día del trabajador: dos sucesos, una sola memoria

Hoy, cuatro de mayo, se recuerda el aniversario de lo que se conoce como la “masacre de Chicago”, suceso ocurrido en el año 1886. Desde los últimos días de abril los anarquistas estaban realizando manifestaciones, duramente reprimidas, a favor de las ocho horas de trabajo. La del cuatro de mayo fue inicialmente pacífica y autorizada, que inclusive contó inicialmente con la presencia del gobernador. Ya al final, manos anónimas arrojaron una bomba entre los policías.

Fallecieron siete uniformados (otros dicen cinco) a raíz de ello se produjeron disparos con un saldo de varios heridos (otros dicen que también ahí murieron manifestantes). Como consecuencia del hecho, fueron arrestados ocho líderes anarquistas, luego juzgados sin pruebas concluyentes y condenados. Cinco de ellos murieron; cuatro ahorcados y uno en su celda. Dos fueron indultados.

El resultado concreto es que mediante los “mártires de Chicago”, los trabadores dejaron de trabajar doce, hasta diez y ocho horas diarias y se estableció la jornada de ocho horas.

Sin embargo, el Día Internacional de los Trabajadores se celebra el 1 de mayo, a pesar de haber sido instaurado en homenaje a la “masacre de Chicago”. Ello es así porque quienes tomaron la decisión fueron los participantes de la Conferencia Internacional Socialista, reunida en París, en el año 1889, tres años después. Esta Conferencia fue impulsada por la Segunda Internacional de partidos socialistas y laboristas.

Obviamente, la implantación de esta fecha fue una respuesta política del socialismo al capitalismo, que en aquella época venía resistiendo las ocho horas de trabajo. Ahora, el día del trabajador se celebra en todas las empresas del mundo el primero de mayo, excepto en Estados Unidos y Canadá, que festejan el Día del Trabajo, el primer lunes de setiembre. .

Obviamente, la fecha de festejo en estos dos países es una respuesta del capitalismo al manejo socialista del tema.

En la otra cara de la moneda, “a inicios de marzo de 1921, los marineros de la fortaleza naval (rusa) del Golfo de Finlandia, se levantaron en armas en contra del joven Estado obrero ruso. En la revolución de Octubre de 1917, los marineros de esta misma fortaleza habían ayudado a los bolcheviques a tomar el poder y a sostenerlo en los momentos más duros de la guerra civil”.

Terminada la guerra civil rusa, se esperaba que la dictadura aliviara las pesadas cargas impuestas al pueblo por los comunistas. La militarización del trabajo esclavizaba más que el anterior régimen laboral, lo que motivó que los obreros de Petrogrado realizaran acciones de protestas, que fueron aplastadas con manos de hierro.

Enterados de los sucesos, los marineros de Kronstadt enviaron una delegación a informarse. El informe de la delegación fue presentado el 1 de marzo en la plaza Ancla de Kronstadt. La indignación por la represión ejercida hizo que a la reunión acudieran miles de trabajadores, pero también miles de soldados del Ejército Rojo.

La asamblea popular decidió que los bolcheviques ya no representaban a los trabajadores por lo que solicitaron elecciones libres para los soviets, libertad de reunión para sindicatos y organizaciones campesinas, liberación de presos políticos y abolición de privilegios a los líderes comunistas.

Sin embargo, el 7 de marzo se cumplió la orden de Trotsky y la artillería retumbó en toda la comuna de Kronstadt. Según Néstor Ivanovych Makhno (comandante en jefe del Ejército Revolucionario Insurgente de Ucrania), hubo más de diez mil muertos, y la carnicería humana tiñó de rojo las calles.

A partir de ahí, los meses siguientes serían de represalias, persecuciones, cárcel y fusilamientos y ejecuciones en masa.

Ninguna internacional se reunió en ninguna parte del mundo para honrar a los mártires en la masacre de Kronstadt, a pesar de la brutalidad con que fue acallada la lucha de los trabajadores rusos en medio del régimen comunista. Todos se esfuerzan por olvidarla, mientras que los más osados tratan de explicar lo injustificable.

Ante estos hechos, es inevitable preguntarse: ¿Por qué se recuerda solo una masacre?

Citas:

  1. Enciclopedia Británica
  2. Diario La Izquierda
  3. Montserrat Álvarez cita a Alexander Berkman