Morosidad estatal

La crisis de las deudas con los proveedores del Estado no solo pone en peligro la provisión de insumos para el sistema de salud, sino que en el nuevo modelo implementado en el Hospital General de Itapúa, peligra la provisión de servicios esenciales. Para este Gobierno, que celebraba con bombos y platillos su inauguración, actualmente no honra los compromisos y pone en jaque esta nueva concepción del sistema de salud, que tenía vestigios de buen funcionamiento.

En octubre del año 2025, el Presidente Santiago Peña y el vicepresidente Pedro Alliana compartían en sus redes sociales con orgullo los menús servidos en el Hospital General de Itapúa (HGI). Destacaban la calidad de este servicio que respondía a una tercerización, adjudicada a una empresa de la región. Pasar del orgullo al olvido y la mora, depende solamente de un paso. Según revelaron, a partir de ese mes, octubre del 2025, la proveedora de alimentación para el HGI no recibe pago por la prestación del servicio, que alcanzaría 7 meses.

Estiman que a diario se sirven más de 1.000 platos a pacientes y funcionarios de este centro asistencial, considerado el más grande del interior del país. Lo preocupante para los administradores de este gran centro asistencial, es que la mayoría de servicios tercerizados y administrados por el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS) se encuentra en esta misma situación, con varios meses de atraso en los pagos. Preliminarmente, aseguran que no habrá corte de servicios, pero no deja de ser una posibilidad si el Estado no cumple con su compromiso.

En caso de que se diera esta situación, del corte de servicios tercerizados, entre los que se puede citar están la alimentación; limpieza; seguridad; estudios de imágenes; hemodiálisis; y esterilización y pack quirúrgicos; el nuevo Gran Hospital del Sur y el propio MSPBS no tendrán la capacidad operativa para asumir estos servicios.

En el antiguo Hospital Regional de Encarnación (HRE), antes del HGI, el MSPBS solamente aseguraba recursos para alimentación de pacientes por seis meses al año, mientras que el resto del año se debía gestionar donaciones para cumplir con este servicio. El actual HGI duplica el nivel de atención del antiguo HRE.

En diez meses de funcionamiento, el HGI realizó 232.966 atenciones, siendo en promedio más de 20.000 por mes. De este total 169.857 fueron atenciones ambulatorias (72,9%) y 63.109 de Urgencias (27,1%). La respuesta a la demanda de servicios cubre al departamento de Itapúa y de otros territorios, como Alto Paraná; Misiones y Caazapá; con un promedio de ocupación de camas superior al 80%.

Esta problemática pone en peligro un modelo de atención a la salud, que no es la solución real, pero con un interesante vestigio de buenos resultados. Si no podemos con dos grandes hospitales, ¿Qué pasará cuando se construyan más?

sergio.gonzalez@abc.com