La cifra, surgida del cruce entre datos del MEC y la propia agencia, debe situarse en su contexto histórico. De lo contrario, se corre el riesgo de ofrecer una visión que no exponga adecuadamente la convergencia hacia la calidad en la educación médica, ni las oportunidades que se abren para el país, aunque persistan desafíos. Los datos puntuales son fotografías que congelan un instante; la evolución del sistema de educación superior se entiende mejor como película en movimiento.
Vayamos a los datos. Entre 2023 y 2025, según la ANEAES, Medicina registró 17.767 títulos de grado, por delante de Profesorado de Educación Escolar Básica (9.469), Derecho (9.423), Enfermería (7.653), Ciencias de la Educación (6.184) y Administración de Empresas (5.422). Medicina es una de las grandes puertas de egreso del país, en buena medida porque concentra una matrícula internacional significativa. Cuando se observa el porcentaje de títulos provenientes de carreras acreditadas, Contaduría Pública encabeza con 94% y Medicina aparece segunda con 87% (aunque genere casi seis veces más títulos que Contaduría), seguida por Arquitectura con 85%, Derecho con 83% y Enfermería con 70%.
Estos datos conviene contrastarlos con el promedio de disciplinas: entre las 15 principales carreras de grado por número de estudiantes, el promedio simple no ponderado de títulos provenientes de carreras acreditadas es 47%. Medicina prácticamente duplica ese promedio. El porcentaje de 47% resulta bajo porque convive con carreras de muy escasa o nula acreditación, como Profesorado de Educación Escolar Básica (0%), Educación Escolar Básica (0%), Lengua Guaraní (1%), Farmacia (2%) y Ciencias de la Educación (30%). Estos datos, además, conviene situarlos en el contexto mayor en el que se encuentra la educación superior.
Paraguay es un país de partida tardía en desarrollo económico, social e institucional. Los cambios que permitieron crecimiento, reducción de la pobreza y de la desigualdad —pese a las deudas pendientes— son de los últimos 25 años. El fortalecimiento institucional, la profesionalización relativa del servicio civil y la incorporación de cuerpos técnicos en algunas instituciones pertenecen al mismo periodo. La ANEAES y el CONES surgen en este proceso.
En medio de esta construcción institucional, la progresión reciente de la acreditación en medicina es elocuente. Se pasó del 65% de cobertura de procesos de evaluación en 2019 al 100% a finales del 2025, algo histórico, según la propia ANEAES. Esto no significa que todas las carreras ya tienen la calidad acreditada, pero sí que todas están comprometidas a ser evaluadas, algo indudablemente positivo.
Esta tendencia ascendente es la base sobre la que podrán construirse saltos a nivel internacional. Sin embargo, el punto de partida es bajo: Paraguay aparece muy rezagado en los rankings universitarios internacionales. En el QS World University Ranking, la Universidad Nacional de Asunción se ubica entre las últimas 300 de 1.500 universidades del mundo y en el puesto 123 de América del Sur, posiciones que han empeorado en los últimos años.
Aquí aparece la oportunidad que no conviene perder. Paraguay tiene condiciones materiales para multiplicar sus recursos, mejorar la formación médica y proyectarse no solo al servicio del país, sino también de la demanda de profesionales que América del Sur necesita. Esas condiciones están presentes por el atractivo internacional del país: matrícula creciente, costos competitivos, ubicación geográfica privilegiada en el corazón del Mercosur, universidades que invierten cada vez más en mejor infraestructura, docencia e investigación, y un sistema de aseguramiento de calidad que avanza hacia la cobertura total en medicina. Estas condiciones permiten que estudiantes brasileños, por ejemplo, tengan los incentivos para invertir recursos y seis años de estudio en nuestro país, porque saben que crecen sus oportunidades para rendir el examen de Revalida que necesitan aprobar para poder ejercer en el vecino país.
Las carreras de medicina pueden ser la punta de lanza del desarrollo de toda la educación superior en Paraguay. Con el camino institucional en marcha, Paraguay puede dejar de ser actor secundario para volverse referencia regional. No por especulación, sino por dos décadas de trabajo de instituciones que se construyeron, evaluaron y corrigieron en simultáneo, en un proceso dinámico que debe ser potenciado y enriquecido para multiplicar las oportunidades positivas para el país.
*Director Ejecutivo de la UFAMEP