De nuevo los sicariatos

Los últimos diez días de mayo volvieron a encender las alarmas en Pedro Juan Caballero con una nueva y preocupante ola de sicariatos, situación que enlutó a varias familias y causó conmoción en toda la comunidad.

El viernes 22 de mayo, desconocidos al servicio del crimen asesinaron a tiros al profesor Eulalio Aquino Fleitas, un alto funcionario de la Gobernación de Amambay y precandidato a concejal municipal de Cerro Corá.

El 23 del mismo mes se produjo otro ataque con las mismas características, del que resultó víctima un comerciante con antecedentes penales, que sobrevivió a los disparos que recibió.

El caso más reciente y acaso el más impactante de los últimos tiempos, data del 27 de mayo último, cuando asesinaron brutalmente al joven futbolista Richard David Rivarola Núñez, cuyo cuerpo fue encontrado carbonizado en un camino vecinal.

La trágica muerte del educador y el horror que rodeó al fallecimiento del deportista generaron mucha indignación y repudio de los pobladores de esta parte del país, que esperan el fin de la violencia y el fin de la impunidad que empuja a cometer hechos tan atroces.

Todos estos casos se sumaron a otro mortal ataque perpetrado el pasado 19 de mayo, cuando sicarios que se movilizaban en un automóvil acabaron con la vida de un chapista de nacionalidad brasileña.

La preocupación por los hechos suscitados en la zona se acentúa debido al alto grado de impunidad; la inexistencia de avances significativos en la investigación de la mayoría de los casos supone para los autores de estos ataques un escenario de bajo riesgo, ya que no temen el castigo que merecen.

La captura reciente de algunos sospechosos por parte de la Policía Nacional abre una pequeña luz de esperanza de justicia, sin embargo, la ciudadanía pedrojuanina ya no está dispuesta a conformarse con promesas o detenciones temporales; es necesario que la fiscalía actúe con firmeza al igual que el Poder Judicial para que haya condenas ejemplares para los autores materiales y para quienes ordenen estos crímenes desde las sombras. Nuestra frontera merece un futuro libre de miedo.

Los hechos de violencia también son factores muy negativos para la economía local, teniendo en cuenta que el comercio que se constituye en motor de las finanzas y se nutre mayormente de los turistas provenientes del Brasil siente en mayor o menor grado el impacto, ya que muchas veces estas situaciones ahuyentan a los mismos. Urge que las instituciones hagan su parte para cambiar el escenario porque con la violencia perdemos todos.

eder.rivas@abc.com.py