La otra mejilla

“Poner la otra mejilla” es un célebre principio de la doctrina cristiana que proviene del Sermón de la Montaña (Mateo 5:39). Los electores siguen malinterpretando este principio y en cada comicio entregan la administración pública a los mismos de siempre, como si después de tanto daño, solo hay que volver a poner la otra mejilla.

Es quizás la gran preponderancia de la religión católica en la construcción de la cultura en nuestro país, lo que induzca a creer que es buena la sumisión a las autoridades, aunque estén en planos diferentes de evaluación. En el interior, este patrón de conducta sigue marcando la relación entre la ciudadanía y el Estado. Los primeros relegados a la resignación por la asediante corrupción de nuestro “cada día”.

Más allá de lo cultural, lo generacional es una pieza fundamental para el análisis que propongo. El “voto duro” o partidario está asociado con electores de avanzada edad. Esto hace presuponer que, en consecuencia, los jóvenes tengan una visión más crítica a la hora de sufragar.

El recambio generacional llegará a su cúspide en las próximas elecciones, pero arrastra consigo un vicio preocupante. En Itapúa, la participación en las elecciones generales de 2018 alcanzó el 56,93%; en las municipales de 2021 fue de 58,27%; mientras que en las generales de 2023, fue de 57,01%.

La media se mantiene por encima del 56%, lo que indica que poco más de la mitad de los electores habilitados suele votar en las elecciones en el séptimo departamento. Según datos de la Justicia Electoral, para las elecciones de 2018, los jóvenes de entre 18-29 componían el 32% del electorado, pero solamente el 50% participó de los comicios. En las elecciones generales de 2023, el padrón tuvo 4.782.940 electores, de los cuales el 31% (1.489.501) correspondía a ciudadanos de entre 18 y 29 años. Fueron quienes menos votaron en el 2023, con solo un 56,4% de participación en su grupo.

Esta tendencia de baja participación pone en peligro la posibilidad de alternancia en las administraciones comunales que están en pugna para este año. Itapúa tiene 30 distritos, de los cuales 18 intendentes buscan el famoso rekutu; es decir, la reelección. De entre ellos 12 administraciones de la ANR, 11 de ellas por Honor Colorado, una por Fuerza Republicana; 4 del PLRA; y 2 de Alianzas.

En contrapartida, las administraciones actuales brillan por falta de acciones sustanciales en las comunidades de la zona. Los problemas de siempre siguen sin resolverse, falta de caminos, carencias en salud, educación y oportunidades para el desarrollo. ¿Por qué volver a poner la otra mejilla? Además, de los 12 que no se candidatan, la mayoría cumplió el segundo periodo permitido, es decir, no lo hacen porque no quieran. En el Sermón de la Montaña, poner la otra mejilla es un acto de dignidad consciente. En las urnas, hacerlo por omisión o por costumbre es simplemente rendirse. Tenemos la oportunidad de marcar la diferencia, pero para eso primero hay que ir a votar.

sergio.gonzalez@abc.com.py