Deudas y obras inconclusas

Mientras la Municipalidad de San Lorenzo recurre a un nuevo préstamo de G. 15.000 millones para tapar un déficit de caja, muchas obras siguen sin concluir. A esto se suman las calles deterioradas y promesas que no terminan de concretarse.

La aprobación del crédito vuelve a encender un debate que ya no puede ser ignorado: ¿cómo llegó la comuna a una situación financiera tan delicada?

Los cuestionamientos de los concejales opositores apuntan a una administración que, pese al creciente endeudamiento, no logra traducir los recursos en mejoras visibles para la ciudadanía.

Con una deuda que rondaría los G. 100.000 millones, según denuncias realizadas en la Junta Municipal, el panorama genera preocupación y desconfianza.

El caso del Colegio Nacional Barcequillo es una muestra evidente. Alumnos del nivel medio siguen dando clases a la intemperie porque una obra que debía entregarse en mayo continúa avanzando a paso lento.

La misma situación se da en la Escuela Carolina Romero, donde la comunidad educativa también espera la culminación de trabajos anunciados a inicio de año.

Lo más llamativo es que ambas obras fueron licitadas y tiene actual inversión superior a G. 2.734 millones y gran parte de esos recursos ya habrían sido desembolsados.

Aunque digan y argumenten que se hizo mucho en las obras, los resultados no son visibles. Un ejemplo es la Escuela Carolina Romero que estuvo durante meses sin techarse, y el Colegio Nacional Barcequillo que ni siquiera arrancó con los cimientos de encadenados. Recién ahora tímidamente avanzaron los trabajos para engañar a los electores con trabajos que siguen en pie.

En este contexto, resulta inevitable que surjan interrogantes sobre el destino de los fondos municipales. Más aún cuando el faltante de recursos aparece poco después de las internas coloradas, proceso electoral durante el cual abundaron denuncias y sospechas sobre el uso de la estructura pública con fines partidarios.

La ciudadanía merece respuestas claras.

Cuando faltan recursos para terminar escuelas, reparar calles o prestar servicios básicos, y sobran deudas que comprometen el futuro de la ciudad, la transparencia deja de ser una opción y se convierte en una obligación.

San Lorenzo necesita obras terminadas y cuentas claras, no más préstamos para seguir postergando las explicaciones.

lucia.gonzalez@abc.com.py