El 14 de febrero de 2024 el Senado, en sesión extraordinaria durante el receso parlamentario y sin presencia opositora, aprobó la pérdida de investidura de Kattya González con 23 votos de los cartistas y sus sirvientes. Un golpe a la democracia ordenado por un megalómano.
Los cartistas inventaron una causa —supuesto tráfico de influencia—. Lo designaron fiscal “de sangre” de la pérdida de investidura de la senadora a Dionisio Amarilla, siempre firme para limpiar el baño. “Yo actué como fiscal de manera objetiva, traje las pruebas y en función a eso se tomó la decisión”, dijo el Ario. La Contraloría y el Ministerio Público destrozaron las “pruebas” del doméstico cartista.
El senador Silvio Ovelar, casi el único con voz propia en Honor Colorado, dijo contundente: “No había argumentos para destituir a Kattya”.
Para satisfacer al Jefe, a Kattya la echaron en poco más de una hora sin la mínima oportunidad de defenderse. Aunque ni sabía de qué debía defenderse. Para amenizar la función, días antes los cartistas cambiaron el reglamento con el fin de que se necesitaran 30 votos para la pérdida de investidura (así se blindaban ellos mismos). Pero cuando vieron que tenían solo 23 votos y debían echar a Kattya, dejaron de lado el reglamento nuevo y expeditivamente rescataron el viejo.
Total “el número 23 hace lo que quiere en el Congreso”, sostiene Yamil Esgaib, el del título sospechoso y gallito de riña del corral de HC.
El 27 de febrero de 2024 Kattya González presentó ante la Corte Suprema una acción de inconstitucionalidad contra la resolución del Senado, alegando violaciones al debido proceso, al derecho de defensa y a las normas de la Cámara.
El 12 de junio de 2024 la Fiscalía dictaminó que la decisión del Senado de expulsar a Kattya fue “inconstitucional”. Recomendó a la Corte hacer lugar a la acción presentada. El 8 de junio de 2026, dos años después, la Corte rechazó la acción por 6 votos contra 3.
Su presidente, Alberto Martínez Simón, trató de justificar el fallo con un galimatías jurídico que tuvo sus respuestas.
“Hubo graves violaciones al derecho a la defensa de la señora González”: Luis Lezcano Claude, exministro de la Corte. “Se obró en contravención a principios de la Constitución”: Manuel Ramírez Candia, ministro de la Corte que votó a favor de Kattya. “Hay violación constitucional”: Víctor Ríos, ministro de la Corte a favor de Kattya.
“Duelo en la justicia paraguaya”: Gabriel Escobar, obispo del Vicariato Apostólico del Chaco.
Antes de que se lo diera a conocer oficialmente, el fallo llegó a su destino prioritario: el Jefe, como tributo a su poder.
Los ministros Alberto Martínez Simón, Luis María Benítez Riera, Carolina Llanes y César Diesel; los camaristas Miguel Rodas y Esteban Kriskovich cumplieron su misión con sumisión al Quincho Supremo.
Herida la República, ¡viva la República!
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