El caso de María Fernanda Benítez vuelve a dejar una pregunta incómoda y dolorosa para toda la sociedad paraguaya: ¿son realmente suficientes las penas que permite nuestra legislación para hechos de extrema gravedad?
Una familia quedó destruida para siempre. Detrás del expediente existen hechos, decisiones, acciones y omisiones que, según la acusación, estuvieron relacionadas con una cadena de acontecimientos que terminó en una tragedia irreparable.
Sin embargo, al momento de conocerse las condenas, nuevamente aparece la sensación de que la justicia puede castigar, pero la ley establece límites que para una gran parte de la ciudadanía resultan demasiado bajos frente a la gravedad de ciertos hechos.
No se trata de pedir que se condene a una persona por encima de lo que establece la ley, ni de responsabilizar a un tribunal por aplicar el marco legal vigente. Los jueces deben juzgar conforme a las leyes y a los hechos probados durante un juicio. Pero precisamente allí está el debate que Paraguay necesita.
Cuando un crimen conmociona a todo un país, cuando una joven pierde la vida en circunstancias tan dolorosas y cuando varias personas terminan procesadas y condenadas por hechos relacionados con esa tragedia, es legítimo preguntarse si nuestro sistema penal está preparado para responder con la suficiente severidad ante hechos de semejante magnitud.
Las leyes no pueden cambiarse desde una sentencia ni desde la indignación de una familia. Pero sí pueden y deben ser analizadas por quienes tienen la responsabilidad de legislar.
Porque al final queda una pregunta que Paraguay no debería ignorar: ¿nuestras leyes son demasiado leves frente a los graves y horrendos crímenes que se registran en el país?
Tal vez ya sea momento de abrir un debate serio y profundo para revisar el marco legal y analizar si las penas previstas actualmente responden realmente a la gravedad de determinados crímenes. La sociedad exige justicia, pero también merece discutir si las herramientas que hoy proporciona la ley son suficientes o si Paraguay necesita leyes más firmes y castigos más severos para quienes resulten responsables de hechos que destruyen vidas y familias enteras.
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