Los 20.930 leales

Todos discuten los 5.024 votos que separaron a la electa intendenta de Asunción, Soledad Núñez, de Camilo Pérez, pero la cifra que debería quitarle el sueño al cartismo es otra: 20.930. Esa es la diferencia entre los votos que la Lista 1 obtuvo para concejales de la Junta Municipal y los que obtuvo su candidato a intendente. Esos votos no son de opositores. Son colorados que votaron a sus concejales y le negaron la intendencia al elegido. Camilo los llamó traidores, pero fue el mensaje más claro que recibió el movimiento Honor Colorado desde 2023. El partido sí, la imposición no.

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Raúl Latorre tuvo esos datos al alcance de la mano y prefirió otros. El jefe de campaña que anticipó “la victoria más grande de la era democrática” y convirtió la elección en un torneo de “guapos” midió con precisión la estructura y descuidó la voluntad. Hay campañas que se hacen para un candidato y otras para el currículum de quien las conduce, sobre todo cuando se habla en voz alta de la vicepresidencia. Algo parecido ocurrió con la juventud. La ministra del área fue también coordinadora joven de la campaña, y la propia dirigencia colorada terminó admitiendo que los jóvenes no se sintieron representados. El joven asunceno, al parecer, distingue bien entre una secretaría de Estado y una seccional.

Nada de esto es nuevo para Honor Colorado. Rumbo a las elecciones del 2018 ya ungió desde arriba a Santiago Peña, un candidato sin recorrido político, y perdió. Ocho años después repitió la fórmula con Camilo, con la diferencia de que esta vez el castigo no llegó en una interna, sino en la capital y en una elección general. La vitrina deportiva del candidato la construyeron dos gobiernos, pero lo que sí le pertenece al presidente Peña es haberse negado el domingo a reconocer la derrota y advertir que nadie puede hablar de “una pérdida estrepitosa”, en una elección que su propio jefe de campaña en Asunción había bautizado como plebiscito presidencial. El jefe cartista en el Senado, Natalicio Chase, completó la escena cuando dijo que “el nivel del electorado de Asunción es diferente al resto del país”. Sin quererlo, describió las 187 intendencias como un mapa de dependencia antes que de adhesión.

Queda la prueba de verdad. Con 15 de las 24 bancas de la Junta Municipal, el cartismo tendrá la tentación de cobrarle a la ciudad su atrevimiento, pero eso no hará más que demostrar que el partido prefiere tener el control, antes que el diálogo. Si convierte la Junta en una trinchera, les dará la razón a esos 20.930 colorados que, sin dejar de serlo, se negaron a que les dijeran a quién votar. Las 187 intendencias son un buen trofeo para 2028. Pero las ciudades de mayor influencia y movimiento económico, donde el voto no tiene dueño, ya dijeron que no.

Estas elecciones dejaron un camino a construir hacia el 2028 en un momento donde el núcleo colorado está en crisis. La oposición tiene ante sí una oportunidad real, pero también una trampa clásica: celebrar demasiado pronto y convertir la victoria en Asunción y Ciudad del Este en un trofeo simbólico en lugar de una plataforma de poder. La clave no está en humillar al Partido Colorado ni en radicalizar el discurso contra “el cartismo”, sino en hablarles directamente a esos 20.930 colorados que votaron por sus concejales y le negaron la intendencia al candidato impuesto. Esos votos no son opositores convertidos; son leales descontentos con la verticalidad. Si la oposición los trata como enemigos derrotados, los empuja de regreso al redil. Si, en cambio, construye un relato de respeto a la autonomía local, puede transformar ese malestar interno en una grieta permanente.

La ventana es estrecha. Si la oposición se enreda en internas, en personalismos o en una narrativa puramente negativa, el Partido Colorado, subsanando sus internas, tendrá tiempo de recomponerse y vender la derrota asuncena como una anomalía de “electorado diferente”. Si, por el contrario, convierte la capital en prueba de que se puede administrar sin clientelismo ni obediencia ciega, entonces esos 20.930 votos dejarán de ser un número aislado y se transformarán en el primer capítulo de una erosión más profunda de cara a 2028.

smoreno@abc.com.py