Joven saca adelante a su familia, gracias a un “fructífero” negocio

Vender frutas en el mercado es el medio al que recurre Antonio Franco (19), quien se levanta todas las mañanas con la convicción de sacar adelante a su familia.Cuando todo parece ir de mal en peor y la vida te da la espalda, solo hay dos opciones: rendirse o luchar.

Vender frutas en el mercado es el medio al que recurre Antonio Franco (19), quien se levanta todas las mañanas con la convicción de sacar adelante a su familia.
Vender frutas en el mercado es el medio al que recurre Antonio Franco (19), quien se levanta todas las mañanas con la convicción de sacar adelante a su familia.Gentileza

Entre las cientas de tiendas que ocupan lugar en el Mercado de Abasto de Ciudad del Este, se encuentra un puesto de venta de frutas, donde amablemente atienden Antonio Franco y su pareja Micaela. Actualmente tienen mucha clientela y una buena variedad de alimentos naturales, pero no siempre fue así, detrás hay una historia, escrita con mucho sacrificio y sudor. "Casi desde que nací, estuve en el mercado vendiendo fruta con mis padres. Ellos empezaron con una sola casillita en donde pusieron todo su esfuerzo y gracias a eso, con el tiempo, pudieron ampliar su local”, afirma Antonio.

“Estuve detrás de mis papás en todo momento, aprendiendo así lo que es el trabajo y lo sacrificado que es el mercado; di todo mi esfuerzo, les ayudaba en lo que podía. Después de un gran tiempo, hubo un problema privado; por esa razón, tuvimos que cerrar el negocio; poco a poco fuimos a la quiebra. Cuatro casillas quedaron sin movimiento mientras que tres tuvimos que alquilar y hasta vendimos una para poder pagar todas las cuentas”, sostiene el joven.

“Con los alquileres no podíamos vivir del todo bien, algunos días faltaba comida y nos mantuvimos de esa manera por un largo tiempo. Al ver la inactividad de tres de las casillas, decidí abrir un propio negocio; con todo aquello que aprendí en mi niñez, ya tenía una idea de como podría hacer las cosas. Mi mamá y mi papá me dieron total apoyo”, comenta.

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Así, Antonio emprendió un nuevo camino, aprovechando las experiencias que adquirió en el mercado y con la motivación de ayudar a quienes le brindaron la posibilidad de aprender a vender: sus padres. "Primeramente, me atasqué, ya que no tenía ni un solo centavo; pero con ayuda de mi tío y algunos conocidos de la zona, pude cargar mercaderías sin pagar nada”, recuerda el vendedor.

“Empecé totalmente desde abajo, vendiendo solamente al por menor, con la primera venta tuve una buena ganancia y así pude cargar más, haciendo trabajar ese dinero. Seguí así hasta vender al por mayor y pedir mercaderías por camionadas, en las cuales tuve bastante suerte y ganancias. Continuó de esta manera hasta hoy en día, gracias a Dios, a mi familia y a mi preciosa novia, quien estuvo en todo momento ahí ayudándome y apoyándome”, agrega.

El joven sueña con seguir haciendo crecer su negocio y expandir su emprendimiento hasta donde pueda. “Si Dios lo desea y permite, quiero llegar a lo más alto y ser reconocido por una gran parte del país a través de las mercaderías que vendo”, finaliza Antonio.

Por Diego Benítez (19 años)

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