El tradicional pesebre se opaca por las luces de un árbol de pino

Entre el pesebre, el clericó y la abundante cena familiar, la Navidad se engalana con diversas costumbres. Pese al tradicionalismo paraguayo, el olor a flor de coco parece perderse ante el frondoso árbol de pino de la sala y las prácticas importadas.

Pese al tradicionalismo paraguayo, el olor a flor de coco parece perderse ante el frondoso árbol de pino de la sala y las prácticas importadas.
Pese al tradicionalismo paraguayo, el olor a flor de coco parece perderse ante el frondoso árbol de pino de la sala y las prácticas importadas.ABC Color

Foquitos multicolores que adornan de extremo a extremo varios hogares son elementos característicos que marcan el espíritu navideño de muchas personas. Así también, sin importar los días faltantes para la Nochebuena, el clericó se convierte en una bebida indispensable, acompañado de calentitos trozos de sopa o chipa guasu.

Diciembre es sinónimo de fiesta y celebración, pues muchas actividades son la antesala de la muy esperada Navidad y el próspero Año Nuevo. Los adornos resultan esenciales para complementar la magia del último mes y entre los arreglos más requeridos se disputan dos costumbres con más diferencias que similitudes: el pesebre adornado con la aromática flor de coco y el frondoso árbol de pino.

Pese al tradicionalismo de la Navidad paraguaya, caracterizada por el clásico pesebre, unas pequeñas réplicas de Papá Noel entran por la ventana de la casa y también dicen presente en las festividades. Por otro lado, las publicidades nacionales se ven saturadas con la imagen de ese icónico personaje vestido de rojo, que “visita” durante varios días más de un shopping para recibir cartitas de niños que se portaron bien todo el año.

Un artículo de la BBC cuenta que la mítica imagen de un señor barbudo, que reparte regalos a cientos de niños, se creó a partir de la historia de San Nicolás, obispo de una ciudad de Turquía, a quien se le atribuyen varios milagros. De esta manera, la figura de Papá Noel que conocemos actualmente se fue construyendo con desprendimientos de diferentes culturas.

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Sin embargo, ¿a partir de qué momento se instaló en nuestro país el hábito de “enviar” cartas al Polo Norte, pidiendo algún juguete o esperando con ansias el momento de abrir los regalos prometidos, bajo el árbol de Navidad? A pesar de ser una costumbre originalmente extranjera, con más repercusión en los EE.UU, el consumismo hace que la tradición de celebrar el nacimiento de Jesús quede ligeramente en segundo plano a causa del señor vestido de rojo.

Duendes, renos y una nieve que nunca vendrá caracterizan una magia ajena, pero también tomada como costumbre en más de un hogar de nuestra tierra guaraní. No obstante, a pesar del impacto a nivel mundial de Papá Noel, ¿tienen la misma relevancia en nuestro país su imagen y sus regalos bajo el árbol de pino, en comparación al barro moldeado y recién pintado del pesebre, acompañado del olor de una flor de coco?

Por Macarena Duarte (17 años)

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