La pirotecnia representa diversión para algunos y suplicio para otros

De la mano de las luces y guirnaldas navideñas, la pirotecnia marca presencia en las casas. Ruidosos explosivos, que divierten a algunos, pueden afectar la audición de personas con trastorno del espectro autista, arruinando las fiestas a muchas familias.

Ruidosos explosivos, que divierten a algunos, pueden afectar la audición de personas con trastorno del espectro autista, arruinando las fiestas a muchas niños con espectro autista.
Ruidosos explosivos, que divierten a algunos, pueden afectar la audición de personas con trastorno del espectro autista, arruinando las fiestas a muchas familias.Gentileza (Maili Aranda)

Explosiones de colores y sonidos se dispersan en el ambiente, desde Navidad y Año Nuevo hasta mediados de enero. Los fuegos pirotécnicos son una constante que, desde hace varias generaciones, se volvió parte esencial de las fiestas de diciembre; sin embargo, tanto los ruidos como la pólvora constituyen elementos que, potencialmente, pueden arruinar la época de alegría a muchas personas.

No solo los amigos caninos se ven afectados durante las festividades de fin de año a causa de los fuegos pirotécnicos, pues los explosivos también afectan los sentidos de los niños con espectro autista. Algunas personas con trastorno del espectro autista, también conocido como TEA por sus siglas, poseen hipersensibilidad a ciertos estímulos, lo que implica una reacción más intensa ante sonidos y superficies palpables.

Según el proyecto de investigación del autismo Simons Foundation, “entre el 55 y el 70% de los niños con TEA experimentan una intensa respuesta sensorial, una reacción severa y negativa o la evitación de estímulos sensoriales como ruidos fuertes e inesperados.” Sin embargo, no todas las personas con TEA poseen hiperacusia o hipersensibilidad a los sonidos, pues algunas pueden presentar síntomas exactamente contrarios.

La audición sensible de la población afectada provoca que los explosivos utilizados en estas fechas resulten sofocantes y la alegría, que supuestamente debe sentirse en las fiestas de fin de año, se torna un suplicio para las personas con TEA y sus familiares.

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Actualmente, una campaña denominada “Pirotecnia cero” se encuentra en marcha en nuestro país, impulsada por la organización TEA Py. Los integrantes de este conjunto son padres de niños con espectro autista, quienes afirman que el estado de sofoco provocado por la pirotecnia explosiva puede, incluso, llevar a los infantes a autolastimarse.

El próximo año, esta organización luchará para que exista una regulación legal del uso de la pirotecnia, de manera a crear conciencia entre los ciudadanos. No obstante, más allá de futuras normas jurídicas, no usar explosivos debe ser un acto de humanidad y empatía, ya desde el presente.

La pirotecnia, además de ser peligrosa para quien la emplea y molesta para determinadas personas, no es la única manera de brindar atractivo a las festividades de fin de año. En estas fiestas, salí de la burbuja y pensá tanto en tus animalitos como en las personas que, por alguna condición, perciben los sonidos de manera más fuerte.

La empatía es la verdadera llave para descubrir tu espíritu navideño, dejá que este valor aflore en tu casa, marcando la diferencia y propiciando un ambiente agradable para los demás.

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Por Belén Cuevas (17 años)

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