Clásicos literarios dan color a tu imaginación

¡Que el tedio no se adueñe de tu confinamiento! La lectura de obras antiguas promete darle un sentido distinto al tiempo libre. Para unir cabos literarios y desatar los nudos del aburrimiento, animate a navegar en libros clásicos.

La lectura de obras antiguas promete darle un sentido distinto al tiempo libre.
La lectura de obras antiguas promete darle un sentido distinto al tiempo libre.ABC Color

Luego de más de dos semanas de confinamiento, las actividades en el hogar parecen desvanecerse y, paradójicamente, el privilegio de quedarse en casa se convierte en un interminable tedio. Ya no queda lugar en la casa para redecorar, ya viste todas las películas de tu plataforma favorita de streaming y las tareas online te abruman.

Los autores clásicos de la literatura universal y latinoamericana te esperan para salvar tus tardes libres en tiempos del coronavirus. El primer escritor que podría venir a la mente es Gabriel García Márquez, renombrado autor de la literatura latinoamericana que entre sus tantas buenas obras escribió “El amor en los tiempos del cólera” y “Cien años de soledad”.

Para los que se deleitan con la poesía Gabriela Mistral es un bálsamo que toca el corazón y despierta la mente. Toda la obra artística de esta escritora chilena resulta una buena oportunidad de explorar no solo palabras bellas, sino ideales de emancipación y valoración femenina.

Isabel Allende, aclamada escritora chilena, posee obras de gran renombre como “La casa de los espíritus” y “El cuaderno de Maya”; asimismo, su trilogía “Memorias del águila y el jaguar”, lleva al lector a un viaje mágico lleno de aventuras peligrosas. La primera historia transporta al lector hasta la selva amazónica para descubrir unas bestias mitológicas del lugar, la segunda travesía se encamina hacia el Himalaya, con el fin de encontrar un dragón de oro y el libro final lleva a los protagonistas hasta un bosque de pigmeos en África Ecuatorial.

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Otro libro es “Frankenstein o el moderno Prometeo” que constituye la obra cumbre de Mary Shelley. Contrariamente a la bestia hollywoodense a la que los cinéfilos están acostumbrados, la creación del doctor Frankenstein tiene características humanas y un doloroso deseo de ser amado por su creador. Empatizar con la poco agraciada figura del personaje principal deja incontables lecciones de vida y muestra que, en verdad, los seres más temidos pueden resultar los mejores.

Al más puro estilo de Narciso, “El retrato de Dorian Gray” lleva al lector por un turbulento camino de excesos y vanidad. Su autor, Oscar Wilde, dota al protagonista de actitudes despreciables, que conducen a odiar al personaje por su crueldad. Sin embargo, la historia resulta atrapante justamente porque resulta casi imposible no identificarse con las reflexiones propuestas por una de las malas influencias de Gray, lord Henry.

La maestra del relato de misterio, Ágatha Christie, posee una prolífica lista de títulos para elegir. Una de las obras que más se adecuan a la situación actual puede ser “Los diez negritos”, donde encontramos a varias personas reunidas en una isla, por invitación de un sujeto misterioso. Cuando los invitados y el personal de la limpieza comienzan a perecer uno por uno, de acuerdo a una vieja canción infantil, la duda de quién es el asesino aparece como una llama que se apagará de la manera más inesperada.

No necesitás salir de casa para divertirte, recordá que, al decir de Emily Dickinson, para viajar lejos no hay mejor nave que un libro.

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Por Belén Cuevas (18 años)

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