Caminos del interior en mal estado + lluvia = caos asegurado

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Vehículos estancados en el lodo y pobladores incomunicados son parte del escenario en el interior con las rutas en pésimo estado. Debido a la inoperancia de las autoridades, los ciudadanos sufren con los tramos de tierra que empeoran con las lluvias.

Arreglar las rutas del interior del país sigue siendo una tarea pendiente de las autoridades, ya que, debido a la falta de mantenimiento de estos caminos y con la llegada de la lluvia, los pobladores pasan un trago amargo. La famosa frase “después de la tormenta llega la calma” no se ajusta a esta realidad, pues, luego del temporal, los vehículos quedan estancados en el lodo y los conductores deben sortear los obstáculos para que pueden llegar a su destino.

La ruta XII, que une Gral. Bruguez y Tte. Irala Fernández, en el Chaco, se encuentra en estado calamitoso; los pobladores expresan que después de la lluvia quedan incomunicados por días. Asimismo, el tramo que une Canindeyú con San Pedro está abandonado a su suerte.

A pesar del asfalto, la Transchaco se encuentra en mal estado y presenta el mismo aspecto de los caminos de tierra. Esta vía es fundamental para el desarrollo de la Región Occidental por ser el camino que une a nuestro país con Bolivia. Para solucionar el problema de esta ruta IX es necesario que se realicen las obras de manera eficiente y se deje de “maquillar” con capita asfáltica.

La mala condición de las rutas en las áreas rurales afecta en gran medida a aquellos agricultores que deben transportar sus productos a otros lugares. Estos caminos empeoran con la llegada de un temporal, pues las vías se llenan de barro, volviéndose intransitables.

Las carreteras son esenciales para el desarrollo de la economía de una nación; es por ello que se necesita con suma urgencia que las rutas del país sean transitables en todo tiempo. Definitivamente, unos párrafos de quejas no darán una solución efectiva; sin embargo, no está de más hacer un recordatorio a las autoridades para que cumplan con su deber y nos ofrezcan caminos en buen estado.

Por Dahiana Galeano (20 años)