Conocé las técnicas preventivas para no sufrir un caso de asfixia

Este artículo tiene 8 años de antigüedad
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A veces, resulta imposible comprender las señales de una persona cuando se está atragantando con un objeto o una comida. Al respecto, existen prácticas que pueden ayudarnos a evitar algún caso de asfixia.

Disfrutar de un buen almuerzo con la familia, mirar a los más pequeños corriendo por el patio o ver a los adolescentes con sus amigos son los mejores momentos de la vida. Sin embargo, en cualquier instante podemos presenciar algún caso de asfixia, ya sea de un menor que ingirió una moneda o un trozo de carne bastante grande.

Un simple sorbo de tereré o unas migajas de pan pueden causar una desesperación cuando no los ingerimos de manera correcta. Los niños son los más expuestos a estas clases de situaciones; ellos no tienen conciencia de los objetos, entonces, a veces, cualquiere material lo llevan a la boca como, por ejemplo, los botones, las monedas o juguetes con piezas pequeñas.

Para evitar cualquier tipo de ahogo es importante mantener lejos de los niños cualquier objeto pequeño y, los más importante, no apurarse al comer. Un error que los jóvenes cometemos es que después de jugar un largo partido de fútbol, llegamos con mucha hambre a casa, abrimos la heladera y empezamos a comer lo que hay, sin dar pausa a los alimentos y, de dicha forma, nos arriesgamos a atorarnos.

Con la ayuda de profesionales, podemos aprender a prevenir y saber cómo actuar ante casos similares. Nuestra sociedad cuenta con algunos cursos que enseñan técnicas ante un atragantamiento como, por ejemplo, el cuerpo de bomberos voluntarios suele brindar gratuitamente capacitaciones a las personas interesadas.

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Es importante ingerir alimentos moderadamente; según expertos debemos masticar entre 20 y 30 veces antes de tragar la comida, lento pero seguro. Imaginémonos estar en un momento de asfixia y que en casa no esté nadie, ¡que desesperación! La manera más sencilla de evitar es no apurarnos a la hora de disfrutar de un delicioso choripán o cualquier otra comida. ¡Ojo! Porque un simple pedacito de carne puede causar una pérdida familiar.

Por Ezequiel Alegre (16 años)