Curanderos, vendedores de falsas esperanzas y generadores de ilusiones malsanas

Este artículo tiene 7 años de antigüedad
Imagen sin descripción

La desesperación y el miedo llevan a muchas personas a buscar la ayuda, supuestamente milagrosa, de los curanderos (médicos yuyos), quienes se aprovechan de las esperanzas para sacar dinero a los enfermos. No caigas en el engaño de estos doctores falsos.

Cuando una persona se entera de que su vida está amenazada por padecimientos como, por ejemplo, el cáncer, se ve obligada a soportar largos y costosos tratamientos en el centros sanitarios. Sin embargo, muchas veces, el miedo conduce a los enfermos a la búsqueda de soluciones más rápidas. Es ahí cuando corren el riesgo de caer en las manos de gente inescrupulosa que se aprovecha de la situación.

Una vecina se entera de que don Ruperto padece una enfermedad terminal e, inmediatamente, le recomienda que vaya junto a don Cristino, un supuesto “médico yuyo” cuya especialidad, según cuentan sus “pacientes”, es curar el cáncer. Las ganas de sanar y la esperanza de seguir viviendo llevan a don Ruperto a la residencia de este curandero.

La espera comienza antes de que salga el sol: los enfermos llevan sus frazadas y sus sillones de cable frente a la casa del curandero desde la madrugada, para ser atendidos lo antes posible. El día será largo, pues hay aproximadamente cien personas en la lista.

Para romper el aburrimiento de tantas horas de espera, las personas comienzan a hablar acerca de sus dolencias y de los milagros que son atribuidos al curandero. Algunos cuentan que el médico yuyo cura el sida, otros sostienen que sanó a un paralítico y así, los rumores fantásticos que rondan en torno al personaje hacen que este parezca un nuevo profeta viviente; sin embargo, nadie lo conoce en realidad.

De consultas gratis no se habla; todo lo que ocurre en estas imitaciones de hospitales tiene su base y su razón en el dinero, ya que sí o sí tenés que aportar algo y, en muchos casos, la suma es elevada. Al fin y al cabo, las personas terminan gastando un monto importante pues, tras cada cita, el curandero fija otra fecha, con el objetivo de “controlar la enfermedad” o bien “buscar la causa del mal”.

A base de engaños, estos “chamanes” venden esperanzas a aquellos que buscan algo que sane sus males físicos. Es triste que existan personas capaces de aprovecharse de las ilusiones de otros para su propio beneficio.

Muchos dejan por completo sus procesos médicos para realizar consultas con los famosos curanderos y, en un intento de recuperar su salud, la empeoran porque no siguen un tratamiento correcto con doctores de verdad.

Por esa razón, no dejes que las ansias de sanar rápido de cualquier enfermedad te lleve a depositar tu confianza en una persona que, tal vez, perjudique más a tu economía y, por sobre todo, tu salud.

Por Belén Cuevas (16 años)