Si prestás atención a la gente cuando estás en un restaurante o en un cumpleaños, te vas a dar cuenta de que muchas personas se encuentran utilizando su celular mientras hacen otras actividades. Generalmente, los dependientes de la tecnología cenan, utilizan sus celulares y, al mismo tiempo, ignoran al amigo que tienen enfrente.
Seguramente ya escuchaste acerca de la técnica de dejar los celulares sobre la mesa cuando los amigos se reúnen. Este método, que mejora la comunicación, no requiere de un protocolo para cumplirlo; tus amigos y vos solamente necesitan alejarse por un tiempo de los smartphones y dejar que la interacción fluya de por sí en una conversación.
En los hechos, un aparato que te ayuda a interactuar con personas del otro lado del mundo se convierte en una barrera de comunicación entre sujetos que están unos al lado de otros. Si dejás por unos minutos el celular y lo ponés en modo silencio, no te vas a perder de muchas cosas pues, a veces, en las redes sociales no hay nada interesante. En cambio, compartir historias con tus familiares sí vale la pena, ya que siempre te regalan atención y podés vivir momentos divertidos.
Un abrazo consolador es incomparable con un mensaje de WhatsApp diciéndote: “Toda va a salir bien”. Las redes sociales comparten historias de tus amigos desde México o España; sin embargo, a un metro tuyo está un amigo que quiere relatar sus experiencias verbalmente, pero vos no le hacés caso.
Los primeros segundos al dejar de lado a tu "compañero electrónico" son todo un desafío, pero al mantener conversaciones cara a cara, apretones de manos y demostrar que estás escuchando a tus amigos, verás que el esfuerzo realmente sirvió. El método de despegarse de los celulares realmente vale la pena; al intercambiar algunas anécdotas vas a aprender a apreciar los momentos que compartís con personas.
¿Te animás a practicar el sistema "celulares a la canasta" en tu casa o en tu grupo de amigos? Definitivamente, con el ejercicio constante, esta técnica puede unirse a tu estilo de vida. Depende de vos estar “en línea” con la gente y dejar de plaguearte por no tener el tiempo suficiente para realizar tus quehaceres.
Por José Peralta (19 años)
