Desde Hijo de hombre hasta Yo el Supremo, Roa Bastos influyó en nuestras vidas

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Un 13 de junio de 1917 nacía en Asunción el más grande que pudo parir la tierra guaraní: el escritor Augusto Roa Bastos. Cien años después de su nacimiento, sus obras clásicas siguen siendo el puntapié inicial en la lectura para nuestros adolescentes.

No en vano Roa Bastos fue el ganador del Premio Cervantes 1989; sus obras, no solo Yo el Supremo, han sido analizadas tantas veces y leídas por millones de personas en Paraguay, América y el mundo. Su huella ha quedado marcada en la historia de nuestro país y de la literatura latinoamericana y, a casi 12 años de su fallecimiento, él sigue viviendo en cada uno de sus libros.

Según un estudio realizado en el 2014 por la Sociedad de Escritores del Paraguay, el promedio de lectura del paraguayo es de 0,25% de un libro por año. Aún así y contra estos números, existen miles de adolescentes que ingresaron al mundo de la lectura gracias a algún libro de Roa Bastos. No es un secreto aquello de que, en el colegio, el profesor de literatura te hace leer Hijo de hombre y, posteriormente, analizar la obra.

De todos modos, obligado o no por el profesor, iniciarse en la lectura con Hijo de hombre es un gran paso. A más de uno le habrá fascinado las historias que surgen dentro de ese libro y no se quiso quedar solo con dicha obra; entonces, empezó a rebuscarse más y siguió leyendo las creaciones del gran Augusto Roa Bastos.

El trueno entre las hojas, Contravida, El baldío, Madama Sui y Yo el Supremo son algunas de las obras que, alguna vez, habrán sido leídas por los jóvenes de nuestro país. Aquel que no ha abierto uno de estos libros se está perdiendo una de las grandes aventuras que solo Augusto Roa Bastos nos sabe ofrecer.

Influir de manera tan positiva en un pueblo que posee un nivel de lectura tan bajo, no es tarea fácil; pero Roa Bastos lo hizo de tal manera que hoy es infaltable algún libro de su autoría en la colección de libros de los jóvenes. Esa influencia positiva se vio en la reciente Feria Internacional del Libro de Asunción, en donde el homenajeado fue Roa, ya que la asistencia de los estudiantes secundarios y universitarios fue muy nutrida.

Muchos de los adolescentes de esta generación no tuvieron la posibilidad de ver y aprovechar más al único Premio Cervantes de sangre guaraní. Esta nueva camada de jóvenes es la que lee y pretende cambiar al país; son estos hijos de hombres los que ya no quieren ser dominados por un supremo, por eso rugirán como el trueno entre las hojas para dar vuelta la página y hacer de este un mejor país, uno en donde la lectura se dé hasta en los baldíos y sea un hábito insaciable de todos los paraguayos porque lo quieren, no porque así lo ordene ningún ser supremo.

Por Brian Cáceres Verón (18 años)