Nuestra forma de comunicarnos va evolucionando paulatinamente. La lengua española ha sufrido constantes modificaciones para convertirse en lo que conocemos hoy en día. El castellano utilizado por Miguel de Cervantes en su obra más renombrada “Don Quijote de la Mancha” no es el mismo al que estamos acostumbrados a leer en los libros contemporáneos.
Varias personas, principalmente de la comunidad LGTBIQ y movimientos feministas, buscan imponer un lenguaje “inclusivo” en el que se reemplaza la letra 'o' y 'a' por la 'e' y, asimismo, quieren utilizar ciertos desdoblamientos como “los ciudadanos y las ciudadanas” o “los miembros y las miembras”.
El objetivo de tal acción es lograr que los individuos que no se identifiquen con los géneros binarios se sientan visibilizados al momento de referirse a ellos y, de la misma manera, exista una igualdad entre todas las personas, independientemente de su sexo.
Algunos ejemplos claros de esta nueva manera de comunicarse menos “sexista y discriminatoria” sería cambiar las palabras amigos, compañeros, diputados y paraguayos por amigues, compañeres, diputades y paraguayes.
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Existe una gran controversia; muchas personas consideran que la lengua debe ser modificada para adecuarse a las características de la sociedad contemporánea. Mientras que otros individuos creen que el español, de por sí, ya es extensible a las mujeres en el masculino del plural y es innecesario utilizar la “@”, la “x” o la “e” para denotar un lenguaje inclusivo.
La Real Academia Española (RAE) expuso su postura en su página oficial en una publicación en la que argumentaba: “Los desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico y el uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino”. Además, en la cuenta oficial de Twitter de la RAE mencionaron que el cambio a nivel gramatical no se produce por decisión o imposición de ningún colectivo de hablantes.
En respuesta a las argumentaciones de la RAE, muchas personas han levantado la voz a favor de las modificaciones de la lengua, pues algunos consideran que “si el cambio de una letra va a ser significativo, hay que hacerlo. ¿Cómo va a ser más importante lo que diga la RAE que validar a una persona?”
No obstante, en vez de implementar los desdoblamientos y el reemplazo de las letras tradicionales, ¿no sería mejor aprender el lenguaje de señas o el braille? La inclusividad pasa por algo más profundo que usar una "x" o una "e" al momento de hablar o escribir. ¿Acaso no es más importante validar a esas personas que verdaderamente se encuentran discriminadas y excluidas?
Por Fiona Aquino (18 años)
