No todos ostentan el privilegio de tener un amigo que banque siempre, uno que no desaparezca cuando estás bajón y vuelva cuando sonreís de nuevo. Construir una amistad verdadera requiere de años y no basta con saber el color favorito de la otra persona. El colegio es el lugar en donde mejor se desarrolla este sentimiento, ya que compartís día a día con tus compañeros y sí o sí estás con uno o varios de ellos, desde la entrada hasta la salida.
Encontrar el mejor amigo ideal no es fácil, pero cuando por fin lo tenés es algo súpercool. En el colegio no podés separarte de tu kape; van al recreo juntos y es él quien te banca cuando estás pobre y no tenés para comprarte una empanada. En el curso se sientan uno al lado del otro y no se callan nunca, por lo que ambos sufren el jeja'o de la profe que está sentada en la mesa con su celular, mientras los demás hacen la tarea
Algo que los mejores amigos saben hacer muy bien es “trozar” a los demás; se complementan tan bien que encuentran apodos para todos los compas y profes. A la hora del futbolacho, tu socio te invita a jugar sí o sí, aunque sabe que tu situación futbolística es tan triste que nadie te quiere ni de aguatero. De todos modos, él te banca y pone la cara por vos, a pesar de que los perros le recriminan y le amenazan por llevar a semejante “paquete”.
Si tenés novia y cancelás alguna salida con tu kape, no vas a poder salvarte de que te marque como el lorito óga. Pero, si es que tu pareja te deja, es tu mejor amigo quien te apoya y te hace sentir que valés un poco; él te dice que vas a conseguir otra chica más hermosa y que te valore de verdad, aunque en el fondo de su corazón sabe que no es así porque, sinceramente, no sos un Brad Pitt.
Un mejor amigo es más que un simple socio; es aquel que está siempre contigo. Si tenés un “hermano de otra mamá”, aprovechá, dale un akapete y agradecele por bancarte tanto en las buenas como en las malas.
Por Brian Cáceres Verón (17 años)
