Estar desempleado no es ser flojo; a veces la puerta laboral tarda en abrirse

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“Siempre hay laburo para el que quiere trabajar” es el comentario que se oye cuando una persona se encuentra desempleada hace mucho tiempo. Si el anhelado puesto no llega, no hay que desesperarse, pues, a veces, la puerta laboral tarda en abrirse.

Las dificultades para conseguir un empleo son varias; por ejemplo, algunas empresas no contratan a mujeres embarazadas, jóvenes sin experiencia o personas de la tercera edad. Ante esta situación, llega la angustia de no poder pagar las cuentas y crecen las ganas de trabajar.

Una prueba de embarazo con resultado negativo es lo que algunas empresas solicitan a una mujer antes de contratarla. Si el examen da positivo, directamente le niegan el empleo.

Pedir permiso para ausentarse en el trabajo con el fin de asistir a los controles prenatales y acceder a la licencia de maternidad son algunas de las razones por las cuales las empresas evitan contratar a mujeres embarazadas. Sin embargo, no piensan en la futura madre que necesita trabajar ya que su familia se agranda un poco más.

Si bien varias emprendedoras demuestran que ser mujer no es un obstáculo para realizar trabajos que supuestamente solo son aptos para varones, todavía hay quienes opinan que una dama no tiene la misma capacidad que un hombre.

Por otro lado, están los jóvenes que planifican en qué invertirán su primer sueldo el día que consigan un trabajo. En primer lugar, desean cubrir los gastos de la universidad; segundo, aportar dinero en la casa y tercero, ahorrar para renovar el guardarropas.

La tristeza llega cuando han pasado más de tres semanas de haber repartido currículum y aún no hay esperanzas del empleo soñado. Ello ocurre porque algunas empresas buscan personas con experiencia laboral y no están interesadas en principiantes.

El ámbito laboral resulta genial cuando trabajás en lo que realmente te gusta, pero también puede causar pereza y frustración asistir a un empleo que no te hace sentir a gusto. Recordar los motivos que nos impulsan a salir adelante hace que perseveremos ante la situación de desempleo.

Si todavía no conseguiste trabajo, no te desesperes. Cuanto más larga es la espera, más grande será la satisfacción.

Por Sahori Vallejos (17 años)