¡Feliz Día del Periodista!, luchador de la verdad y enemigo de los corruptos

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Luchar por la verdad, denunciar los casos de corrupción, enfrentarse a sectores políticos, económicos, religiosos, sociales, etc., son solamente algunas de las tantas tareas que realiza el periodista. Hoy, en su día, recordamos su sacrificada labor.

Todo aquel que estudia periodismo debe saber que esta profesión es diferente a las demás. Ya lo decía Gabriel García Marquez: “El periodismo es el mejor oficio del mundo”. Muchos pueden no estar de acuerdo con esta idea, pero en realidad la ocupación da más satisfacciones que cualquier otra.

El periodismo busca prestar un servicio a la sociedad, así como denunciar todos los actos que van contra la ley como los abusos de poder y fraudes económicos. Por algunas de esas acciones, muchos comunicadores se ganaron el odio de quienes desean ocultar las irregularidades y actos ilegales.

No todo es color de rosa en la profesión periodística, pues muchos comunicadores deben enfrentarse a sectores políticos, culturales, educativos y religiosos todo el tiempo. La lucha por la verdad genera tantos conflictos que es una disputa que no acabará jamás; como dice una conocida frase: “Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que se difunda”.

El periodista profesional será el eterno enemigo de aquel político deshonesto. Este oficio habitualmente conduce hacia un enfrentamiento con ciertos poderes, a raíz de los casos de corrupción. Recordemos que varios hechos de sobrefacturación, narcotráfico, planilleros, nepotismo, violaciones y grandes obras inconclusas por las cuales se invirtieron millones son solamente algunos de los hechos que, gracias al periodismo, salen a la luz.

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Como el refrán advierte que “hay de todo un poco en la viña del Señor”, tampoco se puede olvidar que en el periodismo existen muchos casos de soborno, a tal punto de que algunos comunicadores se fanatizan con una sola ideología política y no transmiten objetivamente la realidad. Varios trabajadores de prensa son censurador y limitados por sus grandes editores, se convierten en títeres y, al final, olvidan lo que es la libertad de expresión.

El periodismo demanda pasión, horas de trabajo, formación continua, mucho amor hacia la grabadora, el micrófono y una computadora. Cada comunicador es capaz de cambiar algo todos los días.

La tarea del periodista es apasionante, pero a la vez muy sacrificada hasta el punto de tener un horario de entrada, pero ¡ojo!, nunca de salida. Por esa gran labor: ¡Feliz día a todos los comunicadores que luchan por la verdad, no tienen miedo, se esfuerzan y, por sobre todo, arriesgan sus vidas!

Por Mónica Rodríguez (19 años)