La convivencia en el barrio: ¿te tocó la vecina servicial o la chismosita?

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En cada barrio, no puede faltar la vecina que quema su basura justo cuando acabaste de extender tus ropas o la que se esconde detrás de su cortina a espiar al muchacho que llegó a tu casa. Estas personas son expertas en saber lo que pasa en la cuadra.

A diario, nos relacionamos con personas que viven alrededor de la casa: los vecinos, quienes se preocupan por tu vida y, muchas veces, saben más que vos acerca de lo que acontece en el hogar. Están los vecinos solidarios que te ayudan cuando se acabó el azúcar y también existen los envidiosos que siempre tiran la mala vibra.

En un barrio, nunca puede faltar aquella vecina que, cuando te ve sacando el lavarropas como señal de que vas a asear tu indumentaria, empieza a quemar sus basuras, llenando de humo todo el patio y tus prendas limpias. Muchas veces, intentás reclamarle por esa acción, pero fracasás por la soberbia de la autora del “crimen”.

Asimismo, están aquellos inquilinos que saben todas las novedades que suceden en la manzana entera en donde vivís; comentan sobre la separación de fulano o mengana y hasta la pelea que tuvo el hijo de ña Juana que vive en la esquina. Como “radio so'o”, se pasan comentando casa por casa como si fuera que los demás no pudiesen vivir sin sus chismes.

Después de un lunes agotador, llegás a tu casa con la esperanza de dormir tranquilo. Sin embargo, escuchás que la cachaca de tu vecino comienza a sonar a todo volumen; como si fuera un fin de semana, molesta a todo el vecindario con sus canciones. No importa el día, esta clase de personas siempre está lista para la farra con ruidosa musiqueada.

Seguramente, alguna vez te pasó que recibiste la visita de tu amigo para tomar tereré; justo te vio la vecina de enfrente que, atentamente, te vigilaba entre sus plantas para luego contarles a tus padres cómo te estabas comportando. Las señoras son expertas en vigilar quién entra y quién sale de tu vivienda, como si ellas fueran las dueñas de la vida y el destino de todos los demás.

Por último, están los vecinos ejemplares, aquellos que nunca pelean, te ayudan en lo que necesitás y hasta te invitan el menú de los domingos. Estas personas se asemejan a la familia Flanders de “Los Simpson” porque siempre están a disposición de los demás y te prestan sus herramientas. ¿Quién no desea un vecino así?

Muchas veces, al mudarnos a una ciudad, nos encontramos con distintas clases de vecinos que, con el correr del tiempo, se convierten en nuestra salvación o, si la suerte no te acompaña, en un dolor de cabeza que debemos aguantar a diario. ¿Cómo son las personas que conviven en tu barrio?

Por Mónica Rodríguez (19 años)