No bajemos los brazos al permitir que el mosquito del dengue nos gane la guerra

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A pesar de las insistencias de las campañas de concientización en contra del dengue, parece que vamos perdiendo esta batalla. Todos somos responsables de esa calamidad, al no limpiar nuestros hogares y dejar que aumente el número de víctimas fatales.

El flagelo del dengue castiga duramente al país con la proliferación de casos. Parecía que la enfermedad quedaba en el olvido: sin embargo, volvemos a padecer esta grave situación. Con la lluvia de los últimos días, fácilmente se formaron más criaderos del mosquito transmisor: el Aedes aegypti.

En lo que va del 2018, la Dirección de Vigilancia de la Salud confirmó la muerte de siete personas, sumada a 20 posibles, pero lo más preocupante es que el Ministerio de Salud reportó 1.674 casos de dengue. Estas alarmantes cifras deberían asustarnos y sacudirnos ante la crisis sanitaria que atravesamos.

Parece un chiste de muy mal gusto que el país se haya movilizado con bombos y platillos durante las últimas elecciones internas y ahora quedemos de brazos cruzados ante esta epidemia, ya sea por ignorancia o indiferencia. La primera opción parece imperar, ya que en las redes sociales aparecieron varios comentarios de personas mayores que afirmaban que “el dengue no existe” o que se trata de un simple “py'a ruru”.

Recordemos los síntomas que ocasiona la picadura del Aedes aegypti: fiebre aguda, vómitos, sarpullido, cefalea, dolor detrás de los ojos, afecciones musculares y articulares. Cuando hablamos de dengue hemorrágico, se presentan dolores abdominales, sangrado de mucosas y, en muchos casos, el desenlace fatal. Las ciudades más afectadas son: Asunción, Ñemby, Luque, San Lorenzo, Fernando de la Mora y otros municipios del departamento Central.

Si sos del grupo de personas que no participa en las brigadas de limpieza, por lo menos no tires basura en las calles ni arrojes desechos desde el colectivo; un mínimo esfuerzo puede hacer la diferencia. Recordá que nuestra pereza es la aliada de los mosquitos cuando forman sus criaderos en botellas vacías, floreros y neumáticos viejos.

Los jóvenes deben contribuir a salvar al país en momentos de zozobra. Por ello, necesitamos actuar, utilizando las redes sociales para organizar limpiezas comunitarias en las plazas y los patios baldíos e informar a la ciudadanía sobre los síntomas del dengue y sus potenciales criaderos. Si bien en las mingas ambientales se insiste con las fumigaciones, las mismas no son 100% seguras, de acuerdo a una nota de la Organización Panamericana de Salud.

En el libro del Génesis, Caín se excusaba de la muerte de Abel cuestionando: “¿Acaso yo soy el guardián de mi hermano?”. Así de criminal puede ser nuestra irresponsabilidad cuando no limpiamos nuestro entorno y permitimos que más compatriotas sigan muriendo a causa del dengue.

Por Víctor Martínez (19 años)