Nuestro emblemático ferrocarril no murió; vive en museos y recuerdos

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Nuestro ferrocarril fue un importante medio de transporte en épocas pasadas, mientras que ahora solo sirve de monumento en los museos. Desde hace años, el tren ya quedó en desuso, pero vive en los recuerdos de quienes alguna vez ocuparon sus vagones.

Hace años, el ferrocarril recorría varios departamentos del Paraguay. Con el paso del tiempo fue convirtiéndose en un medio de transporte importante para aquellas personas que solían viajar de un pueblo a otro.

Imaginate la emoción de los que tuvieron la suerte de disfrutar su primer viaje en tren. Pensá en la sensación que experimentaron muchas personas en el minuto exacto en que los vagones se empezaban a mover de la estación en dirección a la siguiente parada.

Si les preguntás a tus padres o abuelos acerca de sus travesías en el tren, te contarán varios recuerdos de sus viajes; te describirán con nostalgia los paisajes que observaban a través de las ventanas. A la vez, van a comentar cómo los niños corrían al escuchar el sonido de la locomotora, saludando a los pasajeros a pocos metros del riel.

El ferrocarril, con el paso del tiempo, quedó olvidado a causa de la llegada del automóvil y la consiguiente disminución de pasajeros y de cargas. Las estaciones, que antes estaban repletas de viajeros, comerciantes y músicos, ahora se encuentran cayéndose a pedazos, a excepción de algunas que fueron convertidas en museos, como son los casos de la Estación Central de Asunción y la de Encarnación.

Actualmente, ya casi no quedan rastros de las vías por la cantidad de robos del hierro y la madera que las formaban, pero, si vas por algunas calles del centro urbano de Areguá, aún se pueden ver las marcas del riel sobresaliendo del asfaltado. Por ejemplo, los carriles del tramo por Yukyry se encuentran ocultos por yuyales.

Uno de los últimos proyectos fue el Tren del Lago, que consistía en un pequeño viaje desde la estación del Jardín Botánico hasta Areguá. Lastimosamente, tras el derrumbe del puente que cruzaba el arroyo Ytay, este trayecto ya no pudo ser realizado.

Hubo algunas empresas y campañas que buscaron ideas para poner de nuevo en marcha el ferrocarril, pero, por varios inconvenientes, esas ilusiones quedaron en el olvido. Si tan solo ahora se empezara a trabajar en su reconstrucción, quizás en el futuro nuestros hijos o nietos puedan disfrutar del viaje en tren sin necesidad de ir a otros países.

Solo una pequeña cantidad de personas de nuestra generación tuvo la suerte de ver los últimos trenes viajando por los cortos tramos que quedaban entre Luque y Asunción. ¿A quién no le gustaría utilizar este medio de transporte, recorrer los pueblitos y observar esas viejas estaciones reconstruidas?

Por Jorge Ferreira (16 años)