El fútbol es un deporte que implica esfuerzo, dedicación y bastante tiempo. Este último factor es el más requerido, pues, el deportista debe asistir a los entrenamientos, concentraciones y viajes. Existen casos muy difíciles de personas amantes del balompié y del estudio que se arriesgan dando todo de sí por las dos pasiones.
Cuando sos niño, lo que más deseás es pertenecer a un equipo de fútbol, pero tampoco podés descuidar tus estudios, pues eso te ayudará a obtener un título universitario. Algunos deportistas, a pesar del limitado tiempo que tienen, deciden decir sí a la combinación del balón y los libros.
Enfrentar los trabajos, exámenes y exposiciones, para un futbolista estudiante, es muy complicado. La falta de tiempo suele ser un obstáculo que muchos deben enfrentar para sobrellevar de la mejor manera su doble rol de estudiante y deportista.
Muchas personas critican la fama del futbolista y piensan que correr detrás de un balón no tiene sentido. Desconocen el esfuerzo que hay detrás del jugador, las lesiones que le dejan fuera de partidos importantes y, en ocasiones, los viajes de muchos kilómetros para asistir a las prácticas y competencias.
Todos los futbolistas dedicados al estudio pasan días largos de entrenamiento, noches desvelándose por el examen de química y, además, tienen que descansar en lugar de salir a fiestas con los amigos o aprovechar los días libres para compartir con la familia.
Son muy pocos los futbolistas excepcionales que lograron terminar una carrera universitaria, como nuestros compatriotas Manuel Villasanti, quien, aparte de ser arquero del club Ayacucho, es abogado, instructor de gimnasios y gerente deportivo. Asimismo, Nelson Cabrera, jugador de Bolívar, es ingeniero comercial y administrador. Estas personas son un claro ejemplo de que cuando uno se propone, no hay excusas para dejar de hacer lo que le gusta.
Reemplazar las tardes de verano por una pretemporada y aprovechar los feriados para repasar las lecciones de la facu son desafíos que experimenta un chico amante del fútbol y de la formación intelectual. No todos los jugadores son malos estudiantes; recordá que la voluntad te va a llevar adonde vos quieras por más difícil que sea la tarea.
Por Mónica Rodríguez (18 años)
