Vestir el uniforme no es razón para recibir maltratos de los choferes del bus

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Viajar en el transporte público representa un problema para los estudiantes. Muchos chicos piensan que ir al cole es un fastidio y no es porque no quieran asistir a clase, sino por la odisea en que se convierte el camino a la institución educativa.

Para los estudiantes, hacer la parada a un micro es cuestión de suerte, pues los conductores no quieren alzarlos. Si un colectivo se queda, el chofer reanuda la marcha antes de que los alumnos se encuentren seguros dentro del bus poniendo en riesgo sus vidas.

El pasaje subsidiado para estudiantes a veces juega en contra, ya que esta parece ser la causa de las injusticias que sufre el alumnado. Hay choferes que no devuelven la suma correcta a los colegiales o los obligan a bajar del ómnibus si estos no poseen el dinero justo para el pasaje.

El boleto de medio pasaje prácticamente no es utilizado; algunos choferes no lo admiten y se molestan si los estudiantes reclaman. Normalmente, los demás pasajeros no defienden a los menores e incluso protestan si estos se defienden ante las ofensas que se ven obligados a soportar.

Hay buses de larga distancia que exigen al estudiante el monto de un pasaje completo. Por otro lado, el ayudante del chofer, comúnmente llamado guarda, se esfuerza para que entren muchas personas en el colectivo. Dicho asistente envía a los alumnos a la puerta trasera, donde los expone al peligro de caer al asfalto.

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Además de viajar apretados y correr riesgos innecesarios, los alumnos soportan insultos del chofer, quien los ve como una lacra. Los estudiantes merecen un trato digno, al igual que el resto de los pasajeros.

Los jóvenes son castigados por llegar tarde a la institución educativa, ya que sus maestros no creen la famosa excusa de que no paró el colectivo, aunque a veces sea verdad. Si bien existen teléfonos encargados de recibir quejas sobre el transporte público, es casi imposible contactarse con uno debido a que nadie contesta.

Es una verdadera hazaña para los estudiantes llegar al colegio a tiempo o regresar vivos a casa, teniendo en cuenta las dificultades que se ven obligados a tolerar. Las ganas de estudiar también se ven obstaculizadas a causa de tantas situaciones molestas.

Por Belén Cuevas (15 años)