El plantel profesional del club Sportivo Luqueño sufrió un ataque con petardos y honditas en la tarde del viernes 20 de marzo pasado, cuando estaba terminando la práctica desarrollada en el estadio de la Liga Luqueña de Fútbol, situado en el barrio 3 de Mayo de la ciudad de Luque, departamento Central.
Era la última práctica antes del partido que Luqueño perdería dos días después contra el club 2 de Mayo de Pedro Juan Caballero, en el estadio del club 12 de Octubre de Itauguá.
Los agresores fueron al menos 10 miembros de la barra brava que llegaron al lugar en una camioneta Hyundai Tucson bordó y varias motocicletas.
Uno de los jugadores de primera, Jonathan Vidal Ramos Benítez, de 18 años, tuvo que ser atendido en un hospital debido a las heridas que sufrió durante el ataque.
Los resultados deportivos, más los ataques sucesivos de la hinchada, derivaron días después en la salida del que era director técnico del plantel profesional, Pedro Sarabia.
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En un comunicado emitido tras aquel ataque del 21 de marzo, el club Sportivo Luqueño repudió los actos de violencia y se quejó de que “pese a las denuncias formuladas con anterioridad, hasta la fecha no se ha verificado una reacción efectiva por parte de las autoridades, cuya inacción, silencio y falta de resultados concretos generan una profunda preocupación y dejan en estado de vulnerabilidad a nuestro deportistas, colaboradores y directivos”.
En la parte final del comunicado, Luqueño incluso exigió a las autoridades competentes “una investigación inmediata, seria y exhaustiva”, así como “la identificación de los responsables materiales e intelectuales” y también la “adopción urgente de medidas preventivas y de protección que garanticen la seguridad de nuestro plantel profesional y de toda la familia luqueña”.
Identificados, capturados y liberados
Precisamente, en este último sentido, la Policía Nacional (PN) identificó rápidamente mediante videos a los tres principales cabecillas del ataque del 21 de marzo pasado, quienes resultaron ser justamente líderes a de la barra brava del Sportivo Luqueño.
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El primero de ellos, Hugo Iván Franco Mora, de 25 años, alias Huguito, fue capturado tres días después del hecho, el 24 de marzo, y de su poder se recuperó la camioneta Hyundai Tucson bordó que aparece en los videos del ataque.
El fiscal Jorge Escobar lo imputó por producción de riesgos comunes, lesión grave y violación de la ley de erradicación de violencia en el deporte.
Con la imputación, presentó el pedido de prisión preventiva, por considerar que el hecho atribuido a Huguito fue muy grave, tal como el propio Sportivo Luqueño lo advirtió en su comunicado.
Sin embargo, luego de estar preso apenas una semana, el juez Nelson Romero le concedió arresto domiciliario, el 31 de marzo.
Los otros dos supuestos cabecillas del ataque, José Domingo Ramírez Meza, de 27 años, alias Negro, y Jorge Daniel Céspedes Verón, de 23 años, alias Gordo, fueron detenidos por la Policía el jueves último, 9 de abril.
El fiscal los imputó por los mismos hechos que a Huguito y también pidió cárcel, pero el juez Romero en este caso ni siquiera permitió que Negro y Gordo entraran al calabozo, ya que inmediatamente les concedió el arresto domiciliario.
