“Pedimos justicia”, ruegan familiares del suboficial asesinado en Naranjito

Residencia del suboficial inspector Herminio Ojeda González (+), donde el agente policial está siendo velado tras ser ejecutado en Naranjito, Ybyrarobaná.
Residencia del suboficial inspector Herminio Ojeda González (+), donde el agente policial está siendo velado tras ser ejecutado en Naranjito, Ybyrarobaná.Pablo Otazú,

Esta mañana se realiza el velatorio del suboficial Herminio Ojeda González (33), uno de los tres asesinados durante el ataque al puesto policial de Ybyrarobaná, Canindeyú. Los familiares pidieron justicia sus colegas expresaron el profundo dolor que sienten por la pérdida de sus compañeros.

Con muchas palabras de afecto y describiéndolo como una persona “muy buena”, se refirieron al suboficial Herminio Ojeda durante el velatorio. Su hermano, también personal policial, señaló que lo único que esperan es que las investigaciones logren aclarar todo lo ocurrido en el puesto policial.

“Justicia, pedimos justicia, que se esclarezca todo lo que sucedió”, expresó el suboficial Juan Carlos González, hermano de la víctima fatal.

El comisario principal Luis Galván, jefe de la subcomisaria Pindoty Porã, agregó que desde la Dirección de la Policía de Canindeyú y la Asocación de Policías del departamento se encuentran acompañando a sus colegas y brindando protección a la familia en medio de esta difícil situación.

“Sentimos mucho dolor, como personal policial. Nosotros somos padres de familia, tenemos hijos, esposas, familiares que nos esperan en casa”, lamentó Galván.

Destacó que pese al dolor y al miedo que puedan generar estas situaciones, ellos están firmes. “Como personas juramentadas que somos, tenemos que seguir y tratar de dar garantías suficientes a toda la ciudadanía. Estamos más firmes que nunca para seguir y tratar de esclarecer lo ocurrido lo más rápido posible”, finalizó para ABC TV.

Brutal ejecución

La autopsia determinó que el suboficial inspector Herminio Ojeda González fue ejecutado con un disparo en la boca. Además, tenía tres heridas ocasionadas por esquirlas en la espalda, que le ocasionaron daños internos.

El doctor Pablo Lemir reveló además que tanto él como su compañero el suboficial Atilio Martínez presentaban quemadoras de segundo y tercer grado. Sus uniformes estaban parcialmente consumidos por el fuego y adheridos a la piel debido a la acción de las llamas.

Definitivamente estamos hablando de ejecuciones hechas ya con las víctimas sometidas. Uno presenta una ejecución clarísima y el otro recibió un disparo de gracia en la cabeza”, sostuvo.