Jin Xiaodi, de 43 años, nacido en China, pero que tiene una cédula de Paraguay que lo identifica como Eason Tay Jin, de 39 años, supuestamente nacido en Filipinas, soporta desde el 7 de octubre pasado una orden de detención con fines de extradición.
Jin Xiaodi es un empresario multimillonario que vive en Paraguay desde hace varios años, aunque supuestamente también suele pasar temporadas enteras en Brasil.
En ambos países, tiene emprendimientos millonarios. De acuerdo con lo que llegó a investigar la Policía de nuestro país, es dueño de aviones, centros comerciales y últimamente también de muchas granjas de criptominería.
La orden fue firmada el pasado jueves 7 de octubre por el juez penal de Garantías Raúl Esteban Florentín Cueto, en su carácter de interino de su colega Miguel Palacios. En la resolución -aún pendiente de cumplimiento- el magistrado consigna que el extranjero es “requerido por la Fiscalía Popular de la ciudad de Pingdu, provincia de Shandong, de la República Popular China, por la supuesta comisión del hecho punible de captación ilegal de depósitos del público”.
Según el documento, el hecho atribuido a Jin Xiaodi tiene “una expectativa de 10 años de prisión” y dice además que “una vez aprehendido deberá ser puesto en forma inmediata a disposición de este Juzgado”.
Jin Xiaodi vive actualmente en el exclusivo condominio Rakiura Country de la ciudad Luque y usa una tobillera electrónica tras su última detención producida el 6 de abril pasado.
Aquel procedimiento estuvo a cargo de policías del Departamento Control de Automotores, quienes fueron justamente los que descubrieron que era buscado en su país de origen.
Proceso basado en una identidad falsa y un llamativo beneficio
Como los policías ya manejaban informaciones sobre su verdadera identidad, lo llevaron a la base de Automotores, en Lambaré, donde se corroboró que en realidad se trata de Jin Xiaodi, nacido en China, de 43 años de edad.
Por esa razón, el fiscal de Luque que intervino en el procedimiento, Orlando Edguar Paiva Notario, le abrió un proceso al chino por producción de documentos no auténticos, por la cédula paraguaya real pero de contenido falso que portaba.

Llamativamente, esta causa local, a cargo del el juez de la misma ciudad -Nelson Ramón Romero Rodríguez- se tramita bajo la identidad falsa de Xiaodi, es decir, Eason Tay Jin.
En este proceso, el 18 del mismo mes, el juez Romero le dio arresto domiciliario con tobillera electrónica al ciudadano chino, medida que cumple en el exclusivo complejo habitacional Rakiura Country.
Después incluso amplió la medida a un permiso para salir a trabajar en condiciones sumamente llamativas, pues el horario otorgado es de las 12:00 pm hasta las 05:00 del día siguiente.
Llamativa postura de “brazos caídos” en la Policía ante la orden de detención
El pedido de extradición fue hecho formalmente por la Misión Permanente de China ante las Naciones Unidas, tras lo cual los documentos fueron remitidos a nuestro país por la Misión Permanente de Paraguay ante el mismo organismo.
Para decretar la detención del extranjero y dar trámite al pedido, el magistrado requirió previamente los dictámenes de las oficinas de Asuntos Internacionales de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y el Ministerio Público (MP).
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Tras contar con ambos dictámenes favorables, el juzgado impartió la orden de detención con fines de extradición del extranjero, que la Policía ahora cajonea. Eso porque, a pesar de los recaudos de las autoridades judiciales, al parecer, la Policía Nacional resolvió no dar cumplimiento a la captura dictada contra Jin Xiaodi.
A una semana de la remisión del oficio correspondiente a la Comandancia de la Policía Nacional para el cumplimiento de la orden de detención, el extranjero sigue disfrutando de su insólito régimen de semilibertad en Rakiura.

Fuentes policiales indicaron que supuestamente, los agentes alegan que no tienen ningún documento oficial que identifique con certeza al chino que vive en Paraguay como la persona que es buscada en China.
Incluso, indicaron que uno de los cuestionamientos para dar cumplimiento a la orden judicial es que, en caso de que se concrete la captura del chino, supuestamente podría haber dificultades para su entrega a las autoriddes chinas, porque nuestro país no tiene relación diplomática con el país requirente.
Supuestamente con ese pretexto, la Policía optó en dejar en “stand by” la orden de detención, en una suerte de brazos caídos, pues oficialmente no hay comunicación alguna al juzgado de esa decisión.
De confirmarse esta postura de parte de los uniformados - que no solo contradice su propio informe, resulta incluso renuente ante la autoridad judicial -teniendo en cuenta que conceder o denegar una extradición es facultad exclusiva del Poder Judicial-, habrá que ver que medidas adopta el magistrado Palacios.
¿Qué hizo específicamente el chino en su país?
Según el exhorto de extradición, Jin Xiaodi dirigía hasta el año 2012 en la ciudad de Pingdu una empresa financiera denominada Qingdao Zhuoren Inversiones, que “ofrecía depósitos con altos intereses y sin riesgo de pérdida”.
El documento explica que “los plazos de inversión eran de 1, 3, 6 y 12 meses, con una rentabilidad prácticamente fija del 2% mensual, alcanzando hasta un 22% anual”.
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La información que llegó a Paraguay indica que numerosos clientes depositaron millonarios montos en la empresa de Jin Xiaodi hasta que “el 30 de octubre de 2012, Jiang Weixi (uno de los clientes) recibió una llamada telefónica de Guan Yu (uno de los empleados de la empresa), quien le informó que el verdadero responsable de la empresa, Jin Xiaodi, se encontraba desaparecido, que la cadena de fondos se había roto y que la inversión no podría ser recuperada”.
“Tras recibir la denuncia, la Oficina de Seguridad Pública de la ciudad de Pingdu, Provincia de Shandong, envió de inmediato personal a la oficina de la Sucursal en Pingdu de Qingdao Zhuoren para realizar una investigación, encontrando las instalaciones vacías y sin rastro de los principales responsables de la empresa”, añade el texto.
“El 5 de noviembre de 2012, la Oficina de Seguridad Pública de la ciudad de Pingdu abrió formalmente una investigación penal contra Jin Xiaodi y otros por el presunto delito de captación ilegal de fondos del público”, detalle el documento.
“Entre abril de 2010 y octubre de 2012, Jin Xiaodi, en nombre de la sucursal en Pingdu de Qingdao Zhuoren, empresa bajo su control real, sin contar con la autorización de los organismos de supervisión financiera ni con la cualificación legal para captar depósitos, realizó campañas de promoción mediante periódicos, carteles publicitarios y folletos. Ofrecía a los clientes rendimientos anuales de entre 18% y 24% como incentivo, firmando con ellos Contrato de Gestión Financiera por Mandato, y captando fondos de un número indeterminado de personas en la sociedad. En total, se recaudaron aproximadamente 120 millones de yuanes, con la participación de 352 personas”, especifica el exhorto.
En esa época, año 2012, 120 millones de yuanes chinos eran equivalentes a unos 19 millones de dólares estadounidenses.
