“Hemos tomado la decisión de convocar a una sesión extraordinaria mañana a las 10:00 para abordar la reforma de la Caja Fiscal”, anunció Latorre, que junto con líderes de diversas bancadas de Diputados se reunieron hoy con sectores afectados por la reforma de la Caja Fiscal, que retorna para su tercer trámite legislativo.
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Dilucidada la cuestión de cuando se trataría, la otra duda central estaba sobre qué versión acompañaría: si la versión Senado, la menos rechazada por los afectados, o se ratificarían en la versión Diputados que les valió a los cartistas y oficialistas ser declarados personas no gratas en todo el país por los gremios docentes.
“Amén de lo acontecido y con el espíritu de mirar hacia adelante, entendemos que la Versión Senado es la que ha generado mayores consensos y a pedido de los gremios que nos han visitado, nosotros estamos manifestando nuestra posición a favor de tratamiento de mañana y a favor de la versión Senado”, remarcó Latorre.
Con esto se concretaría la reculada de los diputados cartistas que atropellaron en pleno receso parlamentario e impusieron un versión donde no admitieron la participación de los afectados.
Serviría solo para cinco años
Posterior a esta reunión, se realizó una sesión conjunta de comisiones de la Cámara Baja, encabezadas por la Comisión de Presupuesto, donde además de atacar a Fernández Valdovinos y a sus técnicos, se le consultó al MEF sobre la diferencia entre la versión Diputados y la del Senado.
El viceministro de Economía y Planificación, Felipe González Soley respondió que tanto la versión original del Ejecutivo como la de Diputados prevía dar un margen de al menos 12 años para volver a realizar una reforma de la Caja Fiscal, lo que con la versión Senado se reduce apenas a un quinquenio (5 años).
“En un escenario sin reformas, teníamos previsto un déficit de alrededor de US$ 800 millones (al año) en promedio. En la versión del Ejecutivo y también si consideramos la versión que aprobó Diputados, ese déficit con esas medidas se va a un poco más de US$ 300 millones”, comentó.
Remarcó que ambas versiones -que serían desechadas- hubiesen generado un “ahorro” promedio en los próximos 5 años de US$ 500 millones.
En lo que refiere al Senado, dijo que los cambios no solo afectaron al monto del déficit previsto, sino también al tiempo de aplicación y de oxígeno que tendrían antes de hacer una nueva reforma.
Señaló que la versión Senado establece un régimen de transición, donde se menciona que quienes lleguen a 20 años de aporte podrían acogerse al régimen actual.
“Básicamente lo que hace eso es básicamente retrasar el impacto de la reforma 5 años, es decir, indirectamente la reforma empieza a regir, porque la edad mínima no empieza a regir”, señaló González Soley.
Sin embargo, el otros impacto relevante que consideró es que reduce considerablemente el tiempo para volver a plantear un nuevo reajute.
“Si consideramos la versión Diputados, eso nos hacía ganar tiempo para al menos 12 años para volver a hablar de una reforma, en este caso, como lo adelantó el ministro (Fernández Valdovinos), la versión senadores nos llevarían estas cifras es que nos lleven a hablar nuevamente de una reforma en los próximos 5 años“, remarcó.
Simple mayoría para aceptar versión Senado
El proyecto se encuentra en su tercer trámite, lo que implica que la Cámara Baja en esta instancia ya no puede realizar modificaciones, sino simplemente, ratificarse en su versión o aceptar (total o parcialmente) las modificaciones del Senado.
En el caso de que pretendan ratificarse en su versión, los cartistas necesitarán de mayoría absoluta (41 votos), a los cuales pueden llegar si es que están todos los cartistas y aliados de la bancada apéndice “ANR - B”, con quien totalizan 43 votos.
Sin embargo, según Latorre, se allanarían a la versión Senado, para lo cual necesitan mayoría simple (la mitad más uno de los presentes) con lo que el proyecto quedará sancionado y será remitido al Ejecutivo para su promulgación o veto.
