En abril de 1976 inició uno de los hechos más crueles de la dictadura stronista: la represión contra campesinos integrantes de las Ligas Agrarias Cristianas (LAC) en el departamento de Misiones.
Acusados de oponerse al régimen, fueron perseguidos por fuerzas policiales en una serie de operativos que se extendieron a distintas zonas del país y afectaron a numerosas familias campesinas.
Las Ligas Agrarias Cristianas tenían como finalidad promover la vida en hermandad, la conciencia social y la autonomía de las comunidades rurales, impulsando su desarrollo económico, social y espiritual.
El que dirigía estos violentos ataques era el comisario en situación de retiro Camilo Almada Morel, alias Sapriza, quien, paradójicamente, falleció el sábado 9 de abril de 2022 a la edad de 80 años. Su deceso se dio en el Hospital de Policía Rigoberto Caballero, en Asunción.
Almada Morel, Lucilo Benítez, alias Kururu Pire, y el subcomisario Juan Aniceto Martínez fueron sentenciados en el año 2009 a 25 años de cárcel por delitos de lesa humanidad por la muerte de Mario Schaerer Prono, una de las víctimas de la dictadura.
Lea más: San Juan Bautista: recuerdan 50 años de la Pascua Dolorosa
Sin embargo, su crecimiento organizativo generó desconfianza en la dictadura, que las consideró una amenaza política. A partir de allí, el régimen desató una represión sistemática que incluyó detenciones, torturas, desapariciones y asesinatos, provocando el quiebre y posterior desarticulación del movimiento.
La madrugada del 4 de abril de 1976
En ese contexto, Judith Rolón, hija del dirigente campesino de las LAC, Martín Rolón, recordó que su padre fue detenido en la madrugada del 4 de abril de 1976 y desde entonces no se volvió a conocer su paradero.
La propia Judith relató que la vivienda familiar en Lambaré fue allanada por la Policía y que su madre, Dominga Stella Jacquet de Rolón (fallecida), junto a sus hermanos Mirtha Gladys (2 años), Hernán (4 años) y ella, con apenas ocho meses de vida, fueron trasladados al Departamento de Investigaciones, donde funcionaba un centro de detención con casos de tortura.

Librada Rolón, hermana de Martín Rolón, relató que los niños fueron separados de su madre y entregados a otras personas, mientras Dominga Jacquet era sometida a interrogatorios bajo tortura. Tras meses de gestiones de organismos de derechos humanos, la familia fue finalmente liberada.
Lea más: La Pascua Dolorosa, un capítulo oscuro de la dictadura stronista en Paraguay
“El año pasado se encontraron unos documentos y, a través de una investigación particular, fuimos al Registro Civil —porque se supone que si una persona fue enterrada debe existir un acta de defunción—. Allí encontramos que, en el informe, figura que mi padre, Martín Rolón, fue ejecutado el 5 de abril a las 03:00, con un disparo en la sien del lado derecho. Así, después de 49 años, pudimos saber que fue ejecutado un día después de su detención”, agregó Rolón.
Además, su caso se enmarca dentro de la represión iniciada en Misiones con la detención de Carlos Guillermo Brañas Gadea y su esposa en Encarnación, el 3 de abril de 1976. Desde allí, las fuerzas del régimen se trasladaron a la región para detener a dirigentes campesinos, muchos de los cuales fueron torturados y ejecutados.

Este episodio quedó en la memoria colectiva como “La Pascua Dolorosa”, al haberse desarrollado en plena Semana Santa, convirtiéndose en uno de los momentos más trágicos de la represión de la dictadura stronista en el país.
Durante estos operativos, centenares de personas fueron detenidas y trasladadas a centros de reclusión como el Departamento de Investigaciones de la Policía en Asunción y Abraham Cué, utilizados como lugares de tortura y desaparición.
Entre las víctimas vinculadas a la represión de la Organización Primero de Marzo de las Ligas Agrarias Cristianas figuran numerosos nombres registrados en distintos puntos del país, reflejo de la magnitud del aparato represivo durante 1976. Algunos de ellos son:
Mario Arzamendia Flores, Dpto. Investigaciones, 11/04/1976
Arturo Bernal Florentín, Policlínico Policial, 06/06/1976
Juan Manuel Cabral, Max Boettner, Asunción, 20/10/1976
Eugenio Colmán, Delegación de Gobierno de Paraguarí, 08/06/1976
Juan Carlos Da Costa Del Castillo, B° Herrera, Asunción, 05/04/1976
Alejandro Falcón Escobar, Ñakutí, Misiones, 17/05/1976
Joel Hugo Filártiga Speratti, Asunción, 30/03/1976
Doroteo Grandol, Caaguazú, 28/08/1976
Víctor Leguizamón Vera, Dpto. Investigaciones, 07/08/1976
Ignacio Martínez Cardozo, Dpto. Investigaciones, 02/06/1976
Sixto Melgarejo García, Policlínico Policial, 14/09/1976
Víctor Melgarejo García, Quindy, 12/1977
Silvano Dormeto Ovelar Flores, Santa Rosa, Misiones, 15/04/1976
Luis Gonzaga Pereira Pereira, San Rafael, Misiones, 04/1976
Víctor Ramón Pino Amarilla, Abraham Cué, 15/05/1976
Arcidio Reinoso, Colonia San Isidro, Jejuí, 08/11/1975
Diego Rodas Martínez, Abraham Cué, 15/05/1976
Dionisio Rodas Martínez, Santa Rosa, Misiones, 11/05/1976
Martín Rolón Centurión, Dpto. Investigaciones, 09/04/1976
Juan de Dios Salinas, Simbrón, Paraguarí, 09/06/1976
Mario Schaerer Prono, Dpto. Investigaciones, 05/04/1976
Albino Vera Rodas, Paraguarí, 10/06/1976
Jorge Agustín Zavala Esquivel, Asunción, 12/01/1976
Y los hermanos: Policarpo López Maidana, Abraham Cué, 15/05/1976
Francisco López Maidana, Abraham Cué, 15/05/1976
Adolfo López Maidana, Abraham Cué, 15/05/1976
Elixio López Maidana, Abraham Cué, 15/05/1976
Librada Rolón relató que toda su familia fue detenida tras la captura de su hermano, permaneciendo seis meses entre el Departamento de Investigaciones y la cárcel de Emboscada, donde sufrieron torturas.
Lea más: Murió “Sapriza”, uno de los más crueles torturadores stronistas
“Tras la detención de Martín, toda la familia también fue detenida, sin importar la edad; en mi caso tenía 11 años y en la cárcel cumplí 12. Fuimos torturados de todas las formas posibles. Estuvimos primero en el Departamento de Investigaciones y luego fuimos trasladados a Emboscada”, relató.

La sobreviviente señaló que, tras su liberación, la familia enfrentó rechazo social y tuvo que migrar, atravesando condiciones de extrema vulnerabilidad.
La Pascua Dolorosa permanece como uno de los capítulos más duros de la represión del régimen stronista en Paraguay. Luego de 50 años, los testimonios y documentos siguen reconstruyendo una memoria marcada por la búsqueda de verdad, justicia y reparación.
