En una sesión oficial de la Junta Municipal del pasado 3 de junio el intendente cartista Gustavo Penayo personalmente presentó su renuncia al cargo e incluso nombró al edil Hernán Olavarrieta (ANR-HC) como “candidato para sucederlo”.
Durante su alocución indujo al voto y también pidió que el sufragio fuera nominal cuando la Ley Orgánica Municipal estipula que sea secreto. Es decir, buscó violar la ley para “controlar” los votos de ediles liberocartistas, imponer a su candidato y así dejar la administración a manos de otro cartista.
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Sin embargo, el voto fue secreto y en el conteo perdió su “recomendado”, siendo electo como intendente interino Rubén Pedrozo (ANR, disidente), uno de los más críticos de su gestión por lo cual la sesión fue levantada abruptamente.
Desde ese momento hubo un quiebre institucional en la Municipalidad de Caapucú. Por un lado Gustavo Penayo alega que sigue siendo intendente, por que supuestamente recibió una nota de la presidenta de la Junta Municipal Lidia Téllez (ANR-HC), quien es su aliada, indicando que rechaza su renuncia.
La cartista Téllez no tiene atribuciones de rechazar a título personal la renuncia, puesto que ya se llevó adelante una sesión donde el documento fue aceptado y se procedió a la elección del intendente interino.
Por otro lado, la presidenta de la Junta se niega a convocar al juramento de Pedrozo ninguneando el procedimiento oficial en estos casos, por lo cual el vicepresidente de la Junta Municipal Luis Carlos Agüero (PLRA) convocó para esta tarde la sesión de juramento.
Para frenar el acto los cartistas hicieron “desaparecer” el libro de actas donde está todo lo actuado en la sesión del 3 de junio y la funcionaria encargada del documento no aparece por la Junta Municipal.
Dice que renunció, pero no renunció
Gustavo Penayo publicó un video en donde indicó que presentó su renuncia, pero que al final no era “legal” por que el documento tendía que tener fecha certificada por escribano Público o juez de Paz.
“La presidenta me devolvió la renuncia por lo que los actos previos son nulos, por lo tanto seguiré siendo intendente. Aún tengo tiempo hasta el 4 de julio para renunciar con la firma de un escribano”, dice Penayo en el video.
Resulta llamativo, que en la Junta Municipal durante la presentación del documento, Penayo había dicho que no hacía falta que la Junta Municipal acepte su renuncia, por que igual podría hacerlo ante un escribano, esto dijo aparentemente por que creía que contaba con los votos necesarios para instalar a un cartista como interino.
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Sin embargo, como perdió, ahora alega que necesita de la “aprobación de la Junta Municipal con la firma del escribano”.
Es decir, Penayo recula, pisa sus propias afirmaciones a ver que su aliado no quedaría como intendente interino y que la gestión municipal estará a cargo de colorado disidente Pedrozo, quien durante años pidió transparencia e incluso realizó varias denuncias ante la Contraloría General de la República.
Atropello cartista
El día de la presentación del acta de renuncia el cartismo de la Junta Municipal atropelló para incluir en el orden del día la elección del intendente interino creyendo que contaban con los votos.
La presidenta de la junta; Lidia Téllez junto a los ediles cartistas Hernán Olavarrieta, Juan Benítez, María Elisa Espínola de Villalba y Cayo Barboza, además de los concejales liberales David Rojas, Julia Virginia Armas Maqueda y Delia Mabel Schupp se impusieron y llevaron adelante la elección.
Se opusieron los liberales: Lucas Giménez, Luis Carlos Agüero y Domingo Villalba, así como el concejal colorado Rubén Pedrozo.
Sin embargo, en un giro inesperado del destino durante la elección evidentemente algunos liberocartitas cambiaron de parecer y Rubén Pedrozo se impuso en la votación secreta.
Gustavo Penayo se presenta este domingo en las elecciones internas del Partido Colorado como uno de los precandidatos a intendentes y de quedar como candidato de la ANR deberá renunciar a su cargo antes del 4 de julio.
