En la era de la comunicación digital, nuevas formas de romper vínculos han surgido, transformando la manera en que interactuamos. Dentro de este fenómeno destaca el soft ghosting, una tendencia creciente que implica cortar la relación de manera ambigua, dejando señales mínimas de vida, como una reacción con emoji o una respuesta breve, pero sin asumir una ruptura completa, destaca Clarín.
¿Qué es el soft ghosting?
A diferencia del ghosting, donde una persona desaparece abruptamente y corta todo tipo de contacto, el soft ghosting mantiene la interacción pero de manera intermitente.
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Puede traducirse en dejar mensajes en “visto”, responder con emojis o likes, o simplemente demorar indefinidamente la contestación.

Según explica la psicóloga Ana Paula Rivadero, especializada en jóvenes adultos, el soft ghosting puede entenderse como “una forma pasivo-agresiva de desaparecer”.
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Este comportamiento genera ansiedad y angustia a quienes quedan a la espera de una respuesta que no llega o llega de modo superficial.
Si bien el término parece reciente, la especialista señala que el fenómeno ya sucedía antes, aunque hoy cuenta con un nombre propio y mayor visibilidad, especialmente en relaciones amorosas.
Efectos emocionales y psicológicos
El soft ghosting produce un impacto profundo en quienes lo sufren. Rivadero advierte que suele ser “bastante nocivo para quien está esperando una respuesta y del otro lado hay silencio o apariciones breves”.
Este comportamiento sumergue a la persona ignorada en un bucle de dudas y autoinculpaciones: ¿hice algo mal?, ¿ya no le intereso?, ¿esto se terminó definitivamente?
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El resultado es un aumento del malestar, la frustración y el desgaste anímico, que puede derivar en una pérdida de motivación para entablar futuras relaciones si se repite reiteradamente.
Sobre si el soft ghosting puede considerarse una forma de manipulación emocional, Rivadero señala que depende de la intención de quien lo ejerce. A veces persigue retener o atrapar al otro, y en otros casos se da por la incapacidad de expresar necesidades o deseos, generando confusión y malestar.
El papel de las redes sociales
Las plataformas digitales fomentan este tipo de desapariciones graduales. Las opciones como “visto”, “me gusta”, “bloquear” o “quitar conexión” facilitan que las personas elijan cuándo y cómo interactuar, según su conveniencia.
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Si bien en algunos casos puede verse como un intento de generar intimidad, muchas veces ocurre lo contrario y se produce una mayor distancia emocional.
¿Cómo afrontar el soft ghosting?
Frente a esta dinámica, Rivadero recomienda no insistir ni forzar respuestas, sino detenerse a observar el propio bienestar en ese vínculo: “Es fundamental tomarse un tiempo para reflexionar sobre cómo nos sentimos bajo estas circunstancias antes de tomar una decisión”.
Insistir en esperar una reacción que no llega puede convertirse en una fuente constante de sufrimiento. Según la psicóloga, cada caso es particular y carece de recetas universales, ya que no existe un manual sobre cómo vincularse con los demás.
Aunque parezca inofensivo, este tipo de distanciamiento puede tener serias consecuencias emocionales y desafía a las personas a repensar la manera en que construyen y concluyen sus relaciones.
Fuente: Clarín
