Especialistas en salud sexual señalan que no se trata de asustar, sino de planificar: la misma energía que se pone en comprar pasajes y buscar alojamiento debería ponerse en pensar cómo cuidarse.
Riesgos que se olvidan en la valija
Durante un viaje largo es frecuente cambiar de ciudad, de grupo de amigos y de pareja. El consumo de alcohol u otras sustancias, las fiestas y la sensación de “estar de vacaciones” pueden llevar a tener relaciones sexuales sin protección.

A esto se suma que, en otro idioma o en un sistema de salud desconocido, algunas personas evitan consultar ante síntomas como ardor al orinar, secreciones o lesiones en la zona genital. Eso permite que infecciones como clamidia, gonorrea, sífilis o VIH se sigan transmitiendo sin ser detectadas.
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Prevención antes de salir
El primer paso de cuidado empieza antes del vuelo. Profesionales de la salud recomiendan hacerse un chequeo de ITS, incluyendo pruebas de VIH y sífilis, y actualizar vacunas como hepatitis B y, si corresponde por edad, VPH.
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También es útil hablar con un médico sobre métodos anticonceptivos y, si se está en un grupo de riesgo, evaluar la profilaxis pre-exposición (PrEP) para VIH.
Llevar suficientes preservativos y, en el caso de mujeres, también preservativos internos y pastillas anticonceptivas, evita depender de la oferta local, que puede ser cara o limitada.
Cómo cuidarse durante el viaje
La regla básica se mantiene: el uso correcto del preservativo desde el inicio hasta el final de la relación sexual reduce de forma importante el riesgo de ITS y de embarazos no deseados. Es importante guardarlos en lugares frescos, lejos del calor extremo de mochilas y autos.
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Si se tienen múltiples parejas sexuales, los expertos recomiendan hacerse chequeos periódicos, incluso sin síntomas. Muchas ciudades grandes cuentan con clínicas de salud sexual de bajo costo o gratuitas; su ubicación suele aparecer en los sitios oficiales de los ministerios de salud o en mapas de organizaciones comunitarias.
Además del cuidado físico, el consentimiento es clave. El sexo debe ser acordado libremente, sin presiones, y cualquier persona tiene derecho a cambiar de opinión en cualquier momento, aunque la situación ya haya empezado.
Si algo sale mal: a quién acudir
Si se rompe el preservativo, hay sexo sin protección o una relación no consentida, es fundamental pedir ayuda médica lo antes posible.
En las primeras 72 horas se puede acceder, en muchos países, a la profilaxis post-exposición (PEP) para reducir el riesgo de VIH, y a anticoncepción de emergencia para prevenir un embarazo.
Ante síntomas como dolor, secreciones, llagas o sangrados inusuales, no conviene esperar a “volver a casa”. Postergar la consulta puede complicar el cuadro y facilitar nuevos contagios.
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Hablar de sexo también es parte del plan
La salud sexual no debería ser un tema incómodo en la planificación de un viaje largo. Conversar con amistades, parejas y profesionales de la salud, informarse sobre los servicios del lugar de destino y llevar lo necesario para cuidarse puede marcar una gran diferencia.
La aventura y el placer también se disfrutan más cuando el cuerpo está cuidado y las decisiones se toman con información clara, incluso a miles de kilómetros de casa.
