Por qué Paraguay recuerda el 30 de septiembre a las personas LGTBI

Bandera LGBT.
Bandera LGBT.Shutterstock

El 30 de septiembre es el Día Nacional de la Memoria LGTBI en Paraguay porque recuerda la muerte de Bernardo Aranda en 1959 y la persecución estatal que siguió contra personas homosexuales durante la dictadura de Alfredo Stroessner.

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La fecha busca preservar la memoria de una violencia que marcó a generaciones y explicar por qué el número 108 todavía carga, en Paraguay, con un sentido de discriminación.

El caso Bernardo Aranda y el inicio de la persecución

En la madrugada del 1 de septiembre de 1959, Bernardo Aranda, bailarín y locutor de Radio Comuneros, murió en el incendio de su vivienda en Asunción. La causa del fuego nunca fue esclarecida de manera concluyente.

Bernardo Aranda.
Bernardo Aranda.

En los días siguientes, la investigación policial derivó en redadas y detenciones de hombres considerados homosexuales o de “dudosa conducta moral”. El 12 de septiembre, el diario El País publicó la cifra de 108 personas vinculadas a los operativos, número que se convirtió en símbolo de aquella persecución.

El régimen de Alfredo Stroessner convirtió la investigación policial en un mecanismo de control social, mientras muchas de las personas perseguidas no tenían relación demostrada con la muerte de Aranda. En ese contexto, el 30 de septiembre de 1959 apareció publicada de forma anónima la célebre «Carta de un Amoral», un texto que cuestionaba la discriminación contra los homosexuales y que hoy es considerado uno de los primeros documentos públicos de defensa de la diversidad sexual en Paraguay.

Por qué el número 108 es un símbolo de estigma

El “caso 108” dejó una huella que excedió a quienes fueron detenidos. Durante décadas, el número fue usado como insulto contra hombres gays y, por extensión, contra personas de la diversidad sexual y de género.

Ese estigma muestra cómo opera la discriminación: no se limita a un acto de violencia física. También puede persistir en chistes, insultos, silencios familiares, exclusión escolar o laboral y temor a hablar de la propia identidad.

Resignificar el 108 y recordar el 30 de septiembre implica disputar ese legado. Para organizaciones LGTBI paraguayas, nombrar lo ocurrido permite reconocer a las víctimas y cuestionar la naturalización histórica de la violencia institucional.

Memoria LGTBI: por qué es también una cuestión de salud y bienestar

La memoria tiene efectos presentes. La psicología y la salud pública describen el estrés de minorías: la carga emocional que puede producir la exposición repetida al rechazo, la discriminación o la expectativa de ser maltratado por la orientación sexual o la identidad de género.

Bandera LGBT.
Bandera LGBT.

No significa que ser LGTBI sea un problema de salud. La orientación sexual y la identidad de género forman parte de la diversidad humana. El daño aparece cuando el entorno castiga, niega o estigmatiza esa diversidad.

Por eso, recordar persecuciones como la del caso 108 también ayuda a comprender experiencias cotidianas: una persona que evita expresar afecto en público, que posterga una consulta médica por miedo a recibir un trato hostil o que esconde información sobre su vida por temor al rechazo. Los entornos seguros, la escucha sin prejuicios y la atención sanitaria respetuosa son factores de protección para el bienestar mental y sexual.

El Día Nacional de la Memoria LGTBI recuerda que los derechos sexuales, la salud, la intimidad y el acceso a una vida libre de discriminación no dependen solo de decisiones individuales. También están atravesados por las leyes, las instituciones, la educación y la memoria colectiva.